En: Revista Científica de la Facultad de
Derecho, Ciencias Políticas y Sociales Año 1 N° 1. (2017)
Sucre: U-Press Carrera de Ciencias de la Comunicación UMRPSFXCH. (Pp. 17-38)
POR LAS
RUTAS DEL GUERRILLERO M.A. PADILLA
(La
provincia colonial de Tomina) Siglos XVI – XIX
Germán Mendoza-Aruquipa[1]
RESUMEN
El espacio
geográfico en el cual se conformó la Provincia colonial de Tomina, fue el espectro
topográfico en el que se desarrolló la Guerrilla de Tomina – La Laguna – El Villar.
En el contexto histórico visto en los siglos XVI, XVII y XIX se dio la
formación urbana de poblaciones rurales en Chuquisaca Centro, estas poblaciones
contienen sus propias particularidades étnicas, considerando la zona de
“frontera interna”, admitida por los primeros españoles, en el proceso de
penetración o colonización hacia tierras bajas, dominada por entonces por la
sociedad ‘Chiriguana’ de origen
Guarani.
Palabras clave: Fundación de poblados; Zona de Frontera; Tomina;
Haciendas; Chiriguanos.
ABSTRAC
The geographic space in which the colonial Province of Tomina was formed was the topographic spectrum in which the Guerilla de Tomina - La Laguna - El Villar was developed. In the historical context seen in the sixteenth, seventeenth and nineteenth centuries, there was the urban formation of rural populations in Chuquisaca Centro, these populations contain their own ethnic peculiarities, considering the zone of "internal border", admitted by the first Spaniards, in the process of penetration or colonization towards lowlands, dominated by then by the society 'Chiriguana' of Guarani origin
Keywords: Population foundation; Border Area; Tomina; Haciendas; Chiriguanos.
INTRODUCCIÓN
En parte
voy a usar algunos conceptos ya desarrollados, aunque desde una perspectiva
diferente, Rolena Adorno (1994) tiene mucha razón cuando opina que los dos
temas, de región y de periodo, están íntimamente vinculados (Langer, 1997, p.
17).
El objeto que nos lleva a investigar un
personaje heroico en particular (Manuel Asencio Padilla), se considera en las
investigaciones históricas de este tipo, representa un paradigma histórico,
dentro los procesos sociales que vivió el continente por tres siglos y medio del
periodo colonial. Sin duda, la aparición de poblaciones originarias en torno a
la frontera Chiriguana, tiene que ver
con la expansión incaica en torno a las tierras del Antisuyu. Territorio que
fue reconquistado por los primeros españoles, que permitieron un control
gubernamental en fronteras imaginarias entre españoles y portugueses. Un
aspecto a tratar en este artículo, será el de las estribaciones geográficas en
las cuales se ubica el territorio, de la actual jurisdicción municipal de El
Villar, donde se presentaron diferentes poblaciones de origen americano,
africano y europeo.
La fundación de asientos agrícolas entorno a
El Villar, sirvió para el propósito de conquista que perpetraron los primeros
españoles, que arribaron a zona de pie de monte y ceja de Chaco, que
consiguientemente poblaron San Juan de Rodas, La Laguna, Pomabamba, Sopachuy y
El Villar. El caso particular de la finca de Segura, será provisto por la
corona hispana, como parte de las encomiendas que se legaron a los primeros
pobladores de este suelo indómito e inaccesible. Como premio a su osadía y
coraje, para hacer frente la amenaza de los ‘salvajes’ e ‘infieles’, conocidos
así, a los Chiriguanos que provenían de tierras del Alto Parapeti.
Luego del primer grito libertario, lanzado en
nuestro continente un 25 de mayo de 1809, en la ciudad colonial de La Plata,
tuvo que pasar varios años para que consumara, la anhelada patria libre en
suelo charquense. Durante las luchas de independencia de América,
protagonizadas por el Caudillo don Manuel Asencio Padilla y su esposa doña
Juana Azurduy de Padilla en tierras del Sur de Charcas, se produjo una serie de
sucesos que desencadenaron en la persecución y muerte del líder patriota en
manos de los realistas.
En este trabajo histórico, se recurrió a
fuentes primarias y secundarias, como las crónicas de Fray Antonio Vazquez de
Espinosa y la Gaceta de Buenos Aires, donde se traducen las descripciones
geográficas del Villar y, los sucesos de los años 1815 y 1816, protagonizados
por los esposos Padilla. La amplia información que se tiene, sobre los hechos
de este héroe de la independencia charquense, se encuentran en repositorios
nacionales y extranjeros, como el AGI (Sevilla, España) ABNB (Sucre, Bolivia),
y los archivos provinciales de Jujuy, Salta y Tucumán, ubicados en la región
del Norte Argentino, que fueron factibles para su análisis en el trabajo de
campo en sitio.
En este estudio se tomarán los siguientes
temas a desarrollarse; el aspecto geográfico; los antecedentes prehispánicos
que posee esta población villareja; la fundación colonial del poblado, el
legado colonial de parte de sus autoridades locales y, la participación de los
esposos Padilla hacia los años 1815 – 1816, en la región de Chuquisaca Centro.
1.
GEOGRAFÍA REGIONAL
Ay de Tomina a San Joan de Rodas villa de españoles seis
leguas, y de San Joan al Villar pueblo de españoles otras seis, del Villar al
Rio del pescado siete; donde ay muy buenos, y fertiles valles de viñas,
canauerales, con ingenios de azucar, cantidad de frutas de España, y de la
tierra; toda esta tierra es frontera de los Chiriguanaes, y no segura; por que
cada dia dan mil asaltos, matando los españoles, negros, y indios, que ay en
las haziendas, y lleuandose las mugeres, por aqui entra la Cordillera de estos
barbaros Chiriguanaes (…) (Vazquez de Espinosa, [1612] 1948, p. 594).
Las referencias documentales transcritas por
Marcos Jiménez de la Espada en el Archivo General de Indias sobre las Relaciones Geográficas de Indias del Perú,
se tiene la siguiente información: “Salimos de Potosí; llegamos al Villar que
está a 50 leguas de Potosí y es la puerta por donde se hade entrar y entran de
ordinario a la Cordillera. Estuvimos allí 25 días aguardando compañía para
entrar, que por los muchos salteadores no se puede ir sin ella,…” (Jimenez de
la Espada, [1596] 1965, p. 105).
En la región donde se estableció el asiento
de El Villar era considerada como la “Frontera de Santiago”, por el riesgo que
se corría al atravesar la parte de la Cordillera, que limitaba con el dominio y
presencia de la sociedad denominada por los quechuas como Chiriguanas, estableciéndose un enclave ecológico poblacional entre
valle y selva amazónica. La intención de los españoles fue establecer haciendas
y chacaras de producción de frutas y granos que abasteciera los mercados
urbanos de La Plata y Potosí. De esta forma se constituyeron haciendas o fincas
con una determinada función económica productiva, como fue la caña de azúcar o
el maíz, así como frutos trasplantados desde España.
En la actualidad este ente edilicio de El
Villar es parte de la Quinta Sección municipal de la Provincia de Tomina,
limitando al Norte con Alcalá y Padilla, al Este con la provincia Hernando
Siles y al Sur con Monteagudo, continuando su límite con la Provincia de
Azurduy al Oeste de este territorio de valle y cabecera de Chaco, ubicándose
geográficamente en el Sudeste del Departamento de Chuquisaca.
Durante el siglo XIX, la configuración
poblacional será la siguiente (Considerando el Fondo documental del Tribunal
Nacional de Cuentas TNC, en la serie documental de Revisitas Rv resguardado en
el ABNB):
Provincia
de Tomina 1832
CANTONES
|
Numero
de Tributarios
Forasteros/
originarios
|
Foja
(Ubicación del documento)
|
Cantón del Pescado
|
79
|
13
|
Tomina
|
103
|
17
|
Tacopaya
|
61
|
23
|
Tarabuco
|
221/235
|
27
|
Presto
|
158/15
|
44
|
Rodeo
|
68
|
52
|
Mojocoya
|
130
|
55
|
Alcalá
|
52
|
60
|
Sopachui
|
56
|
63
|
Tarbita
|
180
|
66
|
Pomabamba
|
144
|
72
|
Cantón Del Villar
|
47
|
78
|
Padilla (La Laguna)
|
95
|
9
|
Sauces
|
8
|
80
|
TOTAL 14
|
1402/250
|
Cantones
|
Fuente: ABNB TNC Rv 27 Tomina 1832 fs. 81r 82r y v.
La nueva conformación poblacional luego de
concluida las guerras de la independencia de Bolivia a partir de 1825, hacia el
año de 1832 es fundamental para entender la participación popular de los
fragmentos poblacionales, remitidos en pueblos y ayllus de origen establecidos
en la Provincia de Tomina. Que, según fuentes oficiales, configuró 14 cantones
distritales según su afinidad territorial. El caso particular será previsto por
el numero exacto de 250 indígenas originarios de Tarabuco y Presto, el resto se
trata de sociedad forastera designada al trabajo agrícola, remitido a los
pueblos o cantones de origen hispano y otros de origen quechua, que en un
número mayor de gente forastera fueron Tarabuco y Tarbita con 221 y 180
respectivamente. Asegurando así la sostenibilidad de pueblos protagonistas de
la contienda en la campaña de la Guerrilla de Tomina – El Villar.
Dentro del registro catastral realizado en el
año de 1882 por el Gobierno de Bolivia, dentro del territorio del Cantón
denominado El Villar, se tienen las siguientes secciones territoriales,
observando sus mojones registrados en idioma quechua y español:
Sección
A: Hacia el Norte el cerro del Sarjento hasta el abra de Jocollo por
Quinsa-taco. Puma-huasi, hacia el Este en el abra de Tola-casa, cuchilla abajo
hasta el Rio de Uñate, y luego al Sur por el abra de Barbechos desde esa
cordillera; Sección B: Por el Norte desde Tola-casa hacia el Este, por otra
cuchilla bajando hasta Uñate, Alto de Huasa-monte hacia el Sur donde está el
abra del Chullpar por la cordillera de Coscotoro hasta el abra del Potrerillo
por Llama-orco pasando el río á Padre-orco en dirección del abra de Lagunillas
chica hasta Puca-orco en dirección Oeste; Sección C: Por el Norte los límites
de Barbechos hacia el Chullpar que se halla al Este, en la sima de Coscotoro
hasta dar al Potrerillo rio abajo hasta tocar Laja-cocha, saliendo por la
Cuchilla de Morro-pampa que se halla al Sur, hasta la cima del Potrero, desde
allí al abra de Focochi y al alto del Corralón. Al Oeste el abra del Romero
hasta el cerro de Márquez, siguiendo por la Cordillera de Yotala hacia el abra
de Barbechos que termina en el Oeste; Sección D: Por el Norte el abra del
Corralón que va hacia el pie de Mara-pampa y el cerro de Coscotoro cuchilla
abajo que se halla al Este, tocando a su término dicha Cordillera, baja al rio
de Segura hasta dar al rio de San Lorenzo, por el río de Mojón-loma;
ascendiendo al alto del Dorado que se halla al S. por la cordillera del
Guaina-dorado a dar al rio del Dorado denominado Bartolo, y descendiendo por la
loma del Menson al alto del Centinela por el cerro que halla al Oeste; Sección
E: Por el Norte tornando por punto de partida al cerro del Corralón hasta el
abra del Romero hacia el Oeste hasta el punto de Mojon-loma que va hasta el
morro de Tucchi pasando el rio de la Angostura de Camachos hasta el rio de
Ichu-loma, continuando esa Cordillera por el abra de Chapas hasta Granizos y de
allí el Arrayan que se halla al Sur, por el río de Noques que se une con el rio
Valle-nuevo, y de ahí al Alto del Dorado hasta Condor-cocha situado al Sur, el
Huaina-dorado hasta Bartolo; SECCIÓN F: Por el Norte, tomando el punto de
partida el Alto del Sarjento por el abra de Portezuelos hasta Huanca, el rio de
San Blas y asciende al Alto de Tapira que se halla al Oeste, cordillera abajo
por el Alto de Don Diego. De allí a la cima de Yanayacu hasta la Angostura de
Camachos, al cerro del Tucchi, para el abra Romero situada al Sur, el abra de
Márquez en dirección Este por la Cordillera de Yotala (BOLIVIA, 1882, p. 7 –
8).
En el mismo catastro, que data de fines del
siglo XIX se encuentra un empadronamiento de electores, para los comicios de
esta época, con nombres de propietarios de los predios rústicos que poseían
(Ver anexos) que eran parte activa de la vida económica local, entre estos, se
cuentan titulares y suplentes para la función edil que se complementaba en
ámbitos de la burocracia estatal republicana.
Nómina de Jurados 1882
Cantón de El Villar
Nº
|
Condición Social
|
Nombre
|
1
|
Propietarios
|
Baltazar Ruiz
|
2
|
“
|
Cayetano Martínez
|
3
|
“
|
Mariano Martínez
|
4
|
“
|
Daniel Garnica
|
5
|
“
|
Facundo Calancha
|
6
|
“
|
Mariano Zamorano
|
7
|
Suplentes
|
Félix Coronel
|
8
|
“
|
Rafael Guzmán
|
TOTAL
|
8 Jurados electos
|
Fuente: BOLIVIA, 1882: 12 – 13.
2.
ANTECEDENTES PREHISPÁNICOS DE EL VILLAR
El Inca Yupanqui, y su ejército de “(…) los
cuales habían entrado por la provincia de los Andes y habían ido conquistando
hasta aquella parte de los Chiriguanaes, que es doscientas leguas y más, á
donde llegaron desde este Paucaray; los cuales capitanes se llamaban Yana Vilca
y Teclo Vilca,…” (Betanzos, [1551] 1880: 38)[2]
este Sapa Inca el noveno en su dinastía gobernante del Qhapac Ayllo, como
representante del supremo gobierno del Perú, en la época del Tawantinsuyu, fue
el encargado de expandir sus territorios, iniciado por sus antepasados y
consecutivamente, establecer su dominio en la tierra de los Antis.
Uno de los antecedentes que tenemos de la
incursión quechua en la tierra de los antis,
fue protagonizada por el Inca Mayta Capac, que como parte de la ruta del Qhapac
Ñan sector “uma”, inició los avances
de penetración hacia tierras cálidas, llegando hasta los pies de la Cordillera
Chiriguana. El registro que se tiene de Inca Garcilaso de la Vega en los
Comentarios Reales de Los Incas afirma:
El Inca (Mayta Capac) pasó delante de Callamarca otras
veinte y cuatro leguas por el mismo camino real de los Charcas hasta
Caracollo,…Desde allí resolvió al levante hacia los Antis, y llegó al valle que
llaman Chuquiapu,…En aquel distrito mandó poblar muchos pueblos de indios
trasplantados, porque reconoció que aquellos valles eran mas calientes para
llevar maíz que no todas las demás provincias que se encierran debajo de este
nombre Colla. Del valle de Caracatu fue al levante hasta las faldas de la gran
cordillera y sierra nevada de los Antis, que distan treinta leguas y más del
camino real de Umasuyu (Garcilaso de la Vega, [1586] 1976, p. 134).
Desde esta época, se tiene evidencias del
establecimiento de fortalezas incaicas dejadas en el valle alto cochabambino,
en Inca Llajta y Poconas, en Incahuasi y Sopachuy, así como Cuzcotoro y
Oroncota (Parssinen y Siirianen, 2003, p. 133).
La lógica de expansión incásica es bastante
singular, con presencia de fortalezas o pukaras,
y la lógica de complementariedad ecológica territorial de puna-valle, con el
establecimiento de Qolcas o depósitos
imperiales para la mantención y alimentación de los ejércitos de avance del
Inca y, la redistribución alimenticia de los productos originados en la
altiplanicie como en los valles, como fue la carne seca procedentes de tierra
alta, y el maíz y la coca de tierras de valle y yunga. En la jurisdicción de El
Villar tenemos un indicio de la fortaleza prehispánica denominada como “el
corralón”, que fue parte de los límites territoriales del Tawantinsuyu en la
zona contigua a Incahuasi. Según nuestras observaciones, este sector es parte
de los muros militares que se edificaron para combatir a la fuerza chiriguana,
en estos sitios se encontró promontorios de proyectiles en material lítico,
provenientes de los ríos cercanos como el Segura y el Grande. (Esta demarcación
territorial incaica fue reutilizada durante las luchas por la independencia de
Charcas, en las Guerrillas de Tomina – La Laguna).
En el trabajo de campo[3]
(25/08/2016) que se realizó para una preliminar revisión en la zona
arqueológica del municipio de El Villar, se consideró que evidentemente existe
un sitio de origen quechua, que proviene de la expansión Inca, producida a
finales del siglo XV. En el mismo, se pudo evidenciar silos o depósitos de
almacenamiento de productos agrícolas deshidratados, como coca, maíz y carne
seca. Se trata de Qolcas inca para
resguardo y conservación de alimentos en épocas de conflicto bélico. Al mismo
tiempo se pudo encontrar restos de habitaciones individuales, como de callancas para proteger al ejercitó
inca. Este ejército que servía para velar la frontera externa, que se
encontraba en torno a la población chiriguana, que generalmente invadía a
tierras conquistadas por el Inca.
En el siguiente fragmento del texto
investigado por Martti Parssinen indica al respecto:
Espinoza Soriano, a su vez, nos informa sobre mitimaes Chicha[4]
que fueron enviados a guarniciones muy lejanas en Chaco, y que recibieron por
ello el título de orejón, pues
estaban cumpliendo son sus importantes obligaciones militares (Espinoza, 1969,
p. 6-7; citado por Parssinen, 2003b, p. 153 – 154).
Los orejones
como funcionarios reales del imperio incaico, eran los encargados de velar la
seguridad y la administración de estos sitios de protección contra el ataque
enemigo. Esta función fue paulatinamente adaptada para la partida de mitmacunas estacionales, que provenían
del Cusco, reclutando y reduciendo a importantes pueblos conquistados por el
ejército quechua, como los Yampara,
Charca, Chui y Chicha.
Prosiguiendo con la información estudiada por
Parssinen, tenemos la evidencia de tres sitios adaptados para tal fin, es
decir, el resguardo de ejército como la conservación de los alimentos
necesarios para mantener al cuerpo bélico reguarnecido en estas fortalezas
incaicas:
(…) los miembros del Capac Ayllu declararon que Topa Inca
conquistó Pocona, Sabaypata de Chiriguanos y Cuzcotuiro, donde construyó muchas
fortalezas…Cuzcotuiro parece haber estado situado cerca de la conjunción de las
actuales provincias de Tomina y Hernando Siles, y a decir de Sarmiento de
Gamboa, fue destruida por los Chiriguano en tiempos de Huayna Capac. Sin embargo,
después de la guerra contra los Chiriguano, la cual fue dirigida por el captan
inca llamado Yasca, algunos Chiriguano fueron tomados preso y la fortaleza fue
reconstruida (Parssinen, 2003b, p. 120).
Pocona (con Incallajta en Cochabamba),
Samaypata (En el sur de Santa Cruz), y el que se requiere observarlo para este
sector de Chuquisaca Centro, es Cuzcotoro, que fue parte de esta serie de
fortalezas que se edificaron con el mismo fin, guardar a la población
tributaria y resistir al ataque Chiriguano. La zona que identificamos in situ fue “Tapiri”; una serie de habitaciones al estilo inca, para una
ubicación de sitios adaptadas con colcas
inca, y canales de riego seguros para el cultivo en andenes o terrazas
ecológicas, para la producción de semillas para clima frío y templado, como la
papa y el maíz.
En “Tapiri”, ubicado a 10 km. de distancia
del municipio de El Villar, se observaron dos flancos de ataque al frente,
saliente y al poniente, efectiva para crear una seguridad extrema para sus
habitantes que residían en ella, estratégicamente edificada para resistir el
ataque y amenaza de las invasiones Chiriguanas.
A decir de Pedro Sarmiento de Gamboa, en su
crónica que data de 1572, sobre el ataque que recibieron estas fortalezas, por
parte de los Chiriguanos, establecidas al pie de Cordillera, afirmaba:
Y llego al Cuzco (Yasca), adonde fue muy bien recibido de
los gobernadores llamados Apo Hilaquita y Auqui Topa Inga, y hecha su gente,
partio del Cuzco para los Charcas. Y de camino saco del Collao mucha gente, con
la cual llego a los Chiriguanaes y les hizo cruel guerra y prendio de ellos
algunos, que envio por muestra a Guayna capac a Quito, para que viese la
extraneza de aquella gente. Y el capitan Yasca reedifico las fortalezas que por
alli habia, y poniendo en ellas la guarnicion necesaria, se torno al Cuzco,
adonde despidio la gente, y cada uno se fue a su tierra (Sarmiento de Gamboa,
[1572] 1965, p. 96).
Con esta información definimos, que estas
edificaciones fueron atacadas por parte de los guerreros provenientes de
tierras bajas, generando convulsión y caos entre sus habitantes locales,
asumiendo su destrucción temporal, que desde luego fueron reconquistadas estas
tierras y nuevamente edificadas y pobladas. Uno de los líderes del ejército inca,
conocido como Apu Yasca, comando el rescate de esta tierra que se considera de
transición, entre valle y chaco, donde la tierra es más caliente, o con elevada
temperatura, reconfigurándose así desde la etapa prehispánica, la afinidad de
estas tierras a El Villar, antes de la época de conquista, penetración y
poblamiento de gente de origen hispano.
3. LA
FUNDACIÓN DE POBLADOS
(…) ay en este distrito 12 lugares de Españoles, que son
la ciudad de la plata, la villa de Potosi, la villa de Porco, la de San Phelipe
de Austria llamada Oruro, la de Oropeza, en el valle de Cochabamba, la villa de
Tomina, la de San Joan de Rodas, el Villar, Tarija, la villa de Paspaya,
Berenguela, S. Vicente en los Lipes, y otros lugares de españoles, en que ay(…)
(Vazquez de Espinosa, [1612] 1969, p. 616).
Según varias versiones fue el adelantado
Pedro de Segura el Fundador de El Villar en el año de 1582. (ABNB, 2003: 353 –
354) una tesis doctoral[5]
defendida en la Universidad de Cantabria Santander – España, refuerza tal
afirmación sobre la fecha de establecimiento de este poblado de origen
colonial. La fundación “(…) de los pueblos de indios de Tarabuco [1580] y
Presto [1583] y las ciudades de Tarija [1574], Tomina [1575], San Juan de Rodas
[1580], Villar [1582] y, finalmente, la de Salta” (García 1988: 100; Merluzzi
2003, 95-100: 171. Citado por Herreros,
2016: 55). Se confirma el año de fundación por los adelantados y
conquistadores españoles que arribaron al sur de Charcas a mediados y hasta
fines del siglo XVI.
La caótica forma de administrar tierras
conquistadas hizo que haya una ambigüedad en la forma de ver los roles que
cumplieron los denominados “conquistadores” o adelantados, según la tradición
bíblica, pues se vela la seguridad espiritual y material de la gente encargada
de poblar esta frontera situada en la Cordillera Chiriguana. Evidentemente, las
referencias documentales que encontramos en el Archivo General de Indias,
Sección Patronato, datado en el año de 1581, se explican las diligencias que
habían seguido el Capitán Pedro de Segura, obtenía de parte del Rey de España,
el poder suficiente para poblar y conquistar tierras agrestes e impenetrables
para la época, con el fin de asegurar la permanencia de hacendados y afincados
que posean tierras de explotación agraria. En este documento se pide un caudal
económico para mantener esa forma de administración centralizada en la
Audiencia de Charcas que residía en la ciudad de La Plata[6].
(…) dichas diligencias[7] e
autos de posesión e población e bandos e mandamientos e otras cosas (sic) e
concernientes ante dicho mi poder e vos dicho Po. de Segura por virtud del
hisiere de él e conviniere ser testigo para que todo ello siendo tgo. (sic)
ordenado e autorizado constigos e armados según el haga e pueda hacer ffe y le
mande un par de myles castellanos de oro para la cámara de su magestad en los
quales le condeno y he por condenado lo contrario haciendo que use y exerza con
vos el dicho Pedro de Segura el dicho oficio de jonanos todos los dichos casos
en qualquiera de ellos sin que para ello ponga escusa ni dilación alguna porque
asi conviene al reyno de su magestad en bien de la tierra…otorgo e concedo con
todas sus tendencias e dependencias(…) (AGI Pat 125 R.4 - 24 1581 fs.5).
El rol que jugó la presencia del Patronato
Real en la jurisdicción territorial de la Real Audiencia de Charcas, fue el de
fundar y poblar misiones en la frontera chiriguana, con énfasis en la
evangelización de los denominados como “infieles”, considerados a los
pobladores de tierras bajas en el otro lado de la cordillera oriental. Así al
año siguiente de este edicto se pide a Pedro de Segura la fundación del asiento
agrícola del Villar. Es curioso que a esta autoridad hispana tenga una doble
misión en esta tierra cálida, limitante con los valles del sur de Charcas, una
como capitán de ejército y luego como doctrinero en tierras bajas, en lo que paulatinamente
sería la provincia de Santiago de la Frontera de Tomina.
Por el Asiento de El Villar se hicieron reclamos
por los servicios[8] de
Melchor de Rodas[9]
sobre una expedición que se realizó en esta frontera Chiriguana. El documento
es como sigue:
(…) no quizo llegar a la dicha villa antes se quedó siete
leguas de allí y vio los prisioneros con siete personas de servicio que matraia
las quales se le dieron al dicho Don Pedro diziendoles yo y haciéndoles
entender que era la caueza y lo mesmo se hizo en el Villar adonde se le dieron
diez o honze personas y él les dio cossas de taffetanes, vestidos, tijeras,
cuchillos y sombreros. E otras cossas éles hablo haziendoles entender, era
tenienite de capitán general con lo qual se vino de aquel asiento (ABNB EC 1590
9 fs. 2r y v).
En el mismo ritmo de la formación del poblado
del Villar, tenemos la información[10]
sobre los herederos de uno de los conquistadores de esta región llamado Melchor
de Rodas y Olmedo, en el cual los herederos reclaman su derecho a heredar los
privilegios y bienes de él difunto Rodas, en el mismo se afirmaba:
(…) del capitán Melchor de Rrodas materna el cual fue
público y notorio fue poblador de la frontera de Tomina y de Santiago de Tomina
y de San Juan de Rrodas y Asiento del Villar y alcaide de la fortaleza el cual
dicho afo. de tal alcaide y corregidor y justicia mayor de las dichas fronteras
el vio usar y ejercer y hasta que falleció (…) (ABNB EC 1637 3 fs. 10).
El ‘adelantado’ tuvo un protagonismo
importante para la formación de la frontera interna entre los Chiriguanos y la
administración hispana, territorialmente hablando. En este contexto las
poblaciones de La Laguna, Pomabamba, El Villar y Tomina son parte de este
importante espacio geofísico de valle y chaco. Otro aspecto importante fueron
las imposiciones hispanas que se designaban a la población admitida en este
territorio, eran muchas veces originaria o forastera, como fueron los esclavos
negros traídos desde África, así como sociedad quechua trasladada desde la puna
de la región de los Charcas, así se tiene un importante número de españoles
administrando y resguardando esta frontera contra las invasiones Chiriguanas.
Otra forma de administración foránea fue la
imposición de la religión católica a los habitantes de tierras bajas, tanto
como población chiriguana, como de origen quechua, estableciendo misiones en
parroquias y curatos en este territorio. Sin embargo, las órdenes religiosas
que ingresaron en un principio fueron los franciscanos y luego los jesuitas. El
siguiente documento tenemos la información de un clérigo que trabaja en el
Villar como misionero propagando la fe católica:
//236r (cruz) Lope Ruiz Lucero
Señor
Conforme al nuevo horden se rrecibió ynformación de
pedimento de Lope Ruiz Luzero, clérigo presbítero, consta de ella ser
suficiente para administrar los Santos Sacramentos así a españoles como a
yndios en cuya lengua es muy ábil de que tiene aprovación del catedático de
ella y así los a dotrinado en tiempo de seis años que a que se hordenó de
horden sacerdotal rrecogiendo soldados en su casa, siendo Vicario en el asiento
del Villar para defensa de él por estar en frontera de yndios chiriguanos de
guerra y tenyendo el hordinario entera satisfación de él, le encargó fundase en
los valles de Guaicoma una parrochia, como lo hizo y sacó a mucha costa y
travajo de su persona y hazienda cantidad de yndios que estavan metidos en
partes rremotas donde no tenýan doctrina ny prelazia como de presente la
tienen, a vivido en rrecogimiento sin aver causado escandalo, tiene partes y
calidad para que vuestra magestad le haga merced (pretende una prebenda o
calongía en esta tierra) (ABNB, Vol. 10 [1597] 2007, p. 181 – 182).
A fines del siglo XVI, este clérigo solicita
a la Corona hispana, los favores para que le otorgue tierras y hacienda, por el
mérito de haber fundado una parroquia en Guaicoma, como parte de la tarea
evangelizadora que se le había encomendado de acuerdo a su orden sacerdotal.
Una forma de colonizar tierras, después de haber sido “conquistadas”, era
ejercer control territorial en el campo espiritual, así como en el material
productivo, con sus tierras de cultivo, conformando grupos de trabajo en zonas
de chaco y valle.
Un objetivo importante para la fundación de
este asiento denominado como El Villar, fue la constante entrada de soldados de
la corona portuguesa que se cruzaban y confrontaban entre los límites naturales
del rio de la Plata y del Paraná, como gente o fuerza de avanzada que aseguraba
los limites administrativos de estas dos compañías europeas, como fueron la
monarquía española y la portuguesa. En este sentido se tiene a la cárcel de El
Villar, en el que se ejercía como un punto de resguardo de presos españoles, y
otros que no convenían a los intereses de la Corona administrada por los
peninsulares, y se refiere:
Sobre los soldados del pressidio que se puso en el Billar
y paga de ellos, etcétera. (…) sabe que esta Real Audiencia tenga ya
conoscimiento, porque aunque proveyó lo que convino al principio por la gran
nescessidad que tuvo la frontera y por tener la causa presente…el señor Birrey
//18v Marquez de Guadalcazar despachó provissión en esta rassón hablando con el
cappitan Pablo Fernández de Córdova, corregidor de la dicha frontera,
cometiéndole el quitar o no el dicho pressidio…demás de que en la ocassión
presente se están esperando los indios de la provincia de Charagua con diez y
seis cautibos y muhos de ellos españoles…demás del parecer que remitió con los
autos de los cappitanes y soldados práticos de la dicha frontera (…) (ABNB,
Vol. 4 [1623] 2007, p. 224 – 225).
La frontera entre zona inexplorada y el
establecimiento de asientos de control y fortalezas contra el enemigo
Chiriguano, fue para un determinado fin estratégico; cuantificar el territorio
bajo la administración de la Audiencia de Charcas, y esta pueda ser controlada
en el campo de la economía productiva, así como en la administración de la
religión a fieles y futuros conversos a la religión católica.
La anterior cita documental se refiere a la
presencia de una cárcel edificada en El Villar, para resguardar y vigilar a los
presos que eran generalmente dedicados a la ‘vida vil’, fugaz y esporádica,
como los fugados esclavos, los que incursionaban al interior de esta frontera
como los Chiriguanos, y el arresto de españoles sin ningún permiso para
conquistar y extraer riquezas de esta tierra habitada. Otros, simplemente se
dedicaban al pillaje, devastando cultivos de chácaras y robando animales de
carga y carne para consumo local.
En el siguiente documento, datado para el año
de 1636, especifica la entrada que habían establecido los españoles en la pampa
de Segura, con el riesgo de ser atacados en cualquier momento, por parte de los
‘invasores’ Chiriguanos. Ahora, es importante aclarar que esa tierra
aparentemente despoblada, haya pertenecido en el pasado a esta población
proveniente de tierras bajas, y simplemente estaban ejerciendo su dominio
territorial en plena zona de valle, es el caso del siguiente acuerdo llevado a
cabo en la Real Audiencia de La Plata:
El señor Fiscal con el capitán
Francisco de Vargas Oñate sobre retirarle de la pampa de Segura
En el Audiencia de quatro de este mes de noviembre se
vieron los autos del capitán Francisco de Vargas de Oñate con el señor Fiscal
sobre haverle mandado retirar de las pampas de Segura por estar en frontera de
los chiriguanaes a la villa del Villar, mi voto y parezer que esta causa se
remitiese al gobierno, estos señores todos en lo que salió (ABNB, Vol. 5 [1636]
2007, p. 31).
Los autos llevados en esta instancia, en
favor del capitán Francisco de Vargas Oñate, para que se instruya su retiro de
los campos de Segura, anteriormente dispuesto por don Pedro de Segura, para
afianzar un resguardo de frontera en las estribaciones del valle continuo al Chaco
establecido en suelo charquense. La importancia de establecer este baluarte
fortificado, fue para imponer control territorial entre estas dos zonas
ecológicas, los valles del Villar y la zona de ceja de selva que compartía con
tierras bajas en esta región de la Frontera de Santiago de Tomina. Estas
tierras que se estaban adaptando para el cultivo de productos aptos para clima
cálido, como la caña de azúcar y el maíz, o idóneas para la plantación de viñas
con la producción vitivinícola que generaba una cierta demanda, en los mercados
locales de La Plata y Potosí.
Un testimonio de la venta de tierras de
Guayuri en la Jurisdicción de El Villar hecha por doña Juana de Medina y su
esposo Dn Francisco de Avila a Dn Juan de Holmedo significaba los réditos que
se iban a sacar según su inversión económica:
(…) para siempre jamás al licenciado Marcos de Horton
presbítero que está presente en las tierras y chacara llamadas Guayoni que
después de usados eguamos y compramos del capitán Juan de Holmedo de Baldes, en
cierta cantidad de pesos en la jurisdicción del Villar… (fs. 1v) como constara
y parecerá por la escritura de venta que en su favor otorgamos la cual está en
poder del dicho licenciado Marcos de Horton a que nos rreferimos el suso dicho
pobló la dicha hacienda de negros esclavos y plantó una biña y maxuedo a mucha
costa (ABNB EC 1651 6 fs. 1v y 2r).
La compra y venta de haciendas en El Villar
fue ejercida, por la presencia de esclavos negros para el trabajo de la viña de
Guayoni. Esta forma de extracción de productos de valle y trópico fue estratégico,
pues se controlaba mano de obra esclava y aseguraba la ruta de acceso de
productos originados en tierra cálida. Esta producción iba a surtir los
mercados mineros de La Plata y Potosí, complementándose ecológicamente este
Asiento agrícola con poblaciones de tierras altas.
Otro de los documentos que se refiere a la
región de frontera chiriguana, trata sobre la provisión de un intérprete y
evangelizador para la pacificación de la zona de Santiago, con las reuniones
que llevaron a cabo entre los oficiales españoles y líderes con cargo de
cacicazgo de las parcialidades chiriguanas.
Yo el capitán y sargento mayor Alonso Martines del Villar
Vro. Corregidor y Justicia Mayor y castellano y poblador de este fuerte y
fronteras y nueva población de Santiago de Pomabamba La Grande, por lo que toca
al servicio de las los majestades y esta a mi cargo doi cuenta a vuestra alteza
de lo que al presente se ofrece de su Real servicio en estas fronteras pido lo
que los infieles chiruguanaes an pedido y autival mente están en esta población
persuadiéndome a lo que consta de la información que fue en esta razón que
remito vuestra alteza original para que conste de lo contenido en ella y pues
en catorce años que a que sirbo los dichos oficios a mi costa y mincion en esta
frontera con la pas y tranquilidad que es notorio (…) (ABNB EC 1658 20 fs. 1).
El capitán Alonso Martínez del Villar,
Corregidor y Justicia Mayor del pueblo de Pomabamba La Grande, como parte
territorial de la frontera de Santiago, como autoridad de este partido pide a
las autoridades correspondientes una comisión para que aperturase una comisión
para la evangelización de las poblaciones chiriguanas, que se hallaban en esta
región fronteriza, dispuestas por sus caciques a ser adoctrinados a la religión
católica.
La frontera resguardada en el Asiento y
Partido del Villar comprendía, territorial y administrativamente hablando, al
pueblo, las haciendas, las chacaras, y las fortalezas establecidas en puntos
estratégicos como en este caso entre Pomabamba la Grande y La Laguna. Sin
embargo, los lugares controlados estaban ubicados en sitios inhóspitos, como
parajes, quebradas y serranías, desde distancias que cubrían espacios a 6
leguas de distancia, esto permitía el contacto entre los pobladores españoles
que, insistentemente estaban a expensas de la penetración o invasión
Chiriguana. Una medida sería evangelizar o “civilizar” a los grupos de origen
guaraní, de esta forma se tramita esta expedición para establecer el contacto
con los líderes de esta población de tierras bajas. El documento es como sigue:
En el valle de San Bartolomé del Villar y Florida en
treinta días del mes de agosto de mil y seisientos y sincuenta y ocho años
aviendo estado yo el dicho corregidor castellano y poblador e estado ocho días
en este paraje aguardando a que se junten los curacas y caciques infieles
chiriguanas para que con ellos se asiente a lo que vengo en conformidad de lo
que tienen pedido de que quieren ser xpianos y parece que se an juntado en este
pueblo (de y mucha) quatro caciques de los dichos ynfieles que dicen son de los
mas principales desta cordillera y agora conviene que públicamente en presencia
de todos los soldados y oficiales que an benido en esta entrada en mi compañía
se les diga a los dichos ynfieles como mi venida es solamente a que sean xpianos
y que se rredusgan a un pueblo todos con sus súbditos a donde se haga yglesia y
bengan predicadores evangelicos a predicarles la ley de Dios y para que esta
diligenmcia y para que esta diligencia se haga en forma y conforme a derecho
conbiene nombrar interprete que sea persona tal de ciencia y muy capaz en la
lengua para que ses pasifique a lo que venimos y lo que la ley de Dios y que lo
que se asentare en esta rrazon se ade cumplir si quieren los dichos ynfieles
boluntariemente (…) (ABNB EC 1658 20 fs. 21).
Esta demanda interpuesta por parte del
corregidor Alonso Martínez del Villar, tiene frutos al estar ubicados en la
zona de San Bartolomé del Villar y la Florida parte de la administración de
Santiago de la frontera de Pomabamba la Grande, en la cual se describe los
tratos entre soldados de la corona y los caciques chiriguanos presentes en esta
reunión.
En el documento se pide nombrar un encargado
de evangelizar a la población chiriguana, para predicarles la ley de Dios, y
además que sea diligente intérprete en la lengua guaraní, como solicitan los
caciques reunidos en esta parte de la Provincia. Lo importante en la solicitud
es la amplitud que tienen los habitantes de tierras bajas, aptas para ingresar
en el mundo colonial con un aprendizaje de la religión occidental. Claro esta
es un momento coyuntural para los asientos españoles establecidos en torno de
la Cordillera Chiriguana, ya que esta población originaria del oriente
amazónico, amenazaba constantemente la paz y la tranquilidad de la gente
habitante en los valles de la frontera de Santiago.
Durante el gobierno colonial de la dinastía
Borbón (a inicios del siglo XVIII) la villa del Villar fue poblada y
administrada por los españoles que habitaban en esta zona, y contaba con un
corregidor y justicia mayor de este establecimiento urbano-rural. Se describe
en el siguiente expediente, la resistencia que hicieron los habitantes del
Villar ante la autoridad local, seguramente por las injusticias que se cometía
en dicho distrito:
Oficios
(…) y este dia se botó el expediente del pueblo del
Villar por los señores oydores que le tenian bisto fueron los señores doctor
don Gregorio Nuñez, don Joan Bravo y doctor Francisco Sagardia, sobre la
resistencia echa al Corregidor //73r de aquella provincia por algunos becinos
de dicho pueblo, y muerte que ejecutaron con las demás providencias pedidas por
el señor Fiscal en esta materia (…) (ABNB, Vol. 6 [1723] 2007: 403 – 404).
El Fiscal de la Audiencia, hace las
representaciones para que se aclare, de oficio, las incidencias sucedidas en el
año de 1723 en este poblado, donde se evidencian la muerte de personeros que
representaban a la autoridad central de esta dependencia, en esta jurisdicción
del territorio charquino. Para ver el reordenamiento administrativo en las
colonias hispanas, se trataba de una recomposición poblacional de provincias en
torno a las intendencias, que se iban a imponerse paulatinamente, en vez de las
antiguas provincias coloniales que tenían, como autoridades regionales a un
regidor y un alcalde de campo en estas localidades rurales.
4. EL
SUR DE CHARCAS EN LA ÉPOCA COLONIAL
Desde la ciudad de La Plata se puso una
administración hispana, para el control y rigor tanto de los bienes económicos
y la religión, impartida entre los infieles que se encontraban en estos
márgenes territoriales, de los que fue en su momento parte del territorio de los Charcas. A continuación, se conoce
de un registro de conquistadores que llegó a esta ciudad desde Santa Cruz de la
Sierra:
“Ansi mismo tengo cartas de uno de la ciudad
de La Plata en que me escrive como aquella audiencia a llego Nuflo de Chaves
con diez y ocho ombres el cual avia dexado en Santa Cruz de la Sierra que es un
pueblo que conquistó en la conquista que le dio el Maques de Cañete[11]
ciento y treita y dos ombres que vinieron con el desde el Paraguay y entre los
diez y ocho viene le obispo y gobernador de aquella provincia a tratar un
negocio y abrir un camino por un rrio llamado Pilcomayo y que va de aquella
Provincia de Santa Cruz de la Sierra hazia el Paraguai a lo que me escriven
vienen harto quexosos de Nuflo de Chaves no sé si tienen razón…” (Levillier,
[1566] 1921: 149). En este contexto, la entrada que realizan los adelantados en
torno al sud-este de los Charcas fue, la senda en dirección al río Pilcomayo,
como una de las vertientes del Río de la Plata, para activar una serie de
negocios en torno a esta zona de valle y ceja de selva.
257039[12]
Serviria esto de munchos efetos: el primero, que echados estos barbaros de la
tierra que tiranicamente tomaron a los indios naturales de ella, se volverian
estos indios a su primera poblacion, que es mexor y mas sana que en la que al
presente estan, y poblarian munchos valles muy buenos y fertiles que estan en
comarca de esta ciudad, como son Tarixa, Tomina, Condorillo, Zaypeparane,
Yangueparaco, Aguapero, y otros munchos (Matienzo, [1567] 1967, s/p).
A los Chiriguanos[13]
se los denominaba como gente “bárbara”, inhumana para el trato con los
españoles, por ello, durante la imposición del “Gobierno del Perú” de parte de
la corona hispana, se buscó habilitar tierras de valle como parte productiva en
torno a la ciudad de La Plata, como Tarija y Tomina, poblados denominados de
frontera interna para el control y resguardo contra el avance Chiriguano. En el
siguiente documento del Archivo de Indias, publicado por Roberto Levillier,
indica esta amenaza de este pueblo procedente de tierras bajas:
En esta forma avnque con mayores daños y mas calidad y
animos de yndios de guerra es la de los Chiriguanaes que cae sobre Potosí en la
cordillera questa entre Santa Cruz de la Sierra y Condorillo dos gouernaciones
distintas de veynte a veynte y dos grados que a vuestra magestad esta referido
porquel daño que hazen en particulares yndios de encomenderos y haziendoles
tributar como al próximo me han avisado y el recato con que viuen y están los
españoles que tienen heredades en este Collao y el daño que reciuen las
prouincias de Tucuman y Santa Cruz de la Sierra de no poder baxar y subir deste
reyno con sus haziendas y rescates y la dificultad questo haze para no auer
podido aquellas provincias mas dispuestas (…) (Levillier, [1571] 1921, p. 451).
Los encomenderos fueron gente encargada de
administrar tierras e indios dentro de un repartimiento compuesto por la
sociedad originaria. Para este caso, es difícil precisar si hubo gente reducida
a la encomienda, como un trabajo forzoso aparte o diferente de la mita minera.
Pero, indudablemente se tuvo que recurrir a esta forma de administrar población
y territorios conquistados. En la frontera de Santiago, se encontraban varias
villas de explotación agrícola, entre ellas, Tomina, Sopachuy, El Villar, San
Juan de Rodas, Pomabamba y Tarabuco[14].
Las gobernaciones de Santa Cruz y Tucumán estaban entre los límites del
territorio Charquense, como parte de las provincias coloniales de Charcas y el
Río de la Plata. Entre estas dos capitales de administración, se constituía
esta zona de frontera, que, gracias al poblamiento por parte de españoles, se
estableció una forma de control interno, en torno a estas provincias
pertenecientes al virreinato peruano.
La Real Audiencia[15]
de La Plata de los Charcas fue fundada en lo que hoy es la ciudad de Sucre, un
7 de septiembre de 1561, con el objetivo de establecer orden y propiedad sobre
los intereses de la corona hispana, a la cabeza de su monarca y del Papado,
mediante la bula de Inter Caetera, en
la cual legaba a la Corona de Castilla y Aragón la facultad de administrar la evangelización
católica, en torno al Real Patronato impuesto desde mediados del siglo XVI en
tierras americanas.
Las zonas de influencia de este distrito con
su sede catedralicia en la ciudad de La Plata, como sede metropolitana del
Obispado platense, fueron las ciudades de Tucumán, Tarija, Jujuy, Salta por el
Sur, y hasta el Este, Santa Cruz de la Sierra, Cochabamba y el Beni.
En otro tema, la voluntad de crear nuevos
asientos y repartimientos indígenas iba en dirección de abrir nuevas vías de
contacto hispano – originario, en este caso se observa en el siguiente
documento una petición para construir varios puentes, en torno a la ruta de
acceso a la frontera Chiriguana, entre los ríos Cachimayo y Pilcomayo.
En esta Provincia[16]
de los Charcas es la mayor contratación y mas provechosa a la hazienda de
vuestra magestad…y pues se libra en sus rrepartimientos justo es que la vengan
a poblar y gastar en ella pues es cierto que no ay otra en el reyno que asy lo
haya menester por estar como esta en frontera…firmado el licenciado Matienzo
(Levillier, [1564] 1918, p. 128 – 132).
La ubicación estratégica de la ciudad iba en
contra de la penetración chiriguana, está claro que se requería el poblamiento
de numerosos españoles, que puedan invertir en los negocios de fincas y
propiedades rústicas, para acumular el caudal de la Real Hacienda. En ese
sentido se incorporó al sistema tributario dos formas de exacción de economía
regional; el tributo del indígena en la Encomienda para la administración
hispana, y el trabajo forzoso en las minas e ingenios de metal y caña de azúcar
en zonas intermedias. De la encomienda salió la hacienda privada, y del tributo
mitayo la actividad de los indígenas itinerantes, que como tales fueron
reducidos a trabajo servil, en obras publicas civiles y religiosas.
Desde luego, las fundaciones se referían a
determinar hasta dónde y cuánto de un territorio comprehendía los dominios de
la Audiencia de Charcas, habilitándose funciones de control administrativo
desde los repartimientos y partidos a nivel local. Este control se ejercía con
cierta celeridad, donde hubo bastante población hispana asentada en este caso,
en el cabildo de El Villar, con un Alcalde Pedáneo y un Corregidor y Justicia
Mayor que compruebe la movilidad económica y poblacional que se regía en este
distrito de valle.
Por otra parte, la población Chiriguana,
había sido puesta en vilo por parte de los administradores del gobierno
español. Esta sociedad indígena tenía una costumbre en extremo riesgosa para
los pobladores de El Villar, pues era parte de la entrada e invasión que se
procedían en épocas de siembra y cosecha, a las huertas establecidas en torno a
la frontera de Santiago de Tomina. El fundador de El Villar don Pedro de
Segura, experimenta esta interesante interacción con la sociedad chiriguana de
origen guaraní, manteniendo lazos de parentesco con la mujer de este adelantado
de origen hispano:
Ha más de trece años que vive en el partido de Tomina y
tiene su casa la primera por la parte de los chirigoanaes y por el aviso y
cuidado que tiene y también porque a esta mujer de Pedro de Segura los caciques
principales de los chirigoanaes reconociéndole por parienta vienen a ella a
visitarla y hacerle amistad y además de esto por ser el dicho Pedro de Segura
tan hombre de bien y que tan bien entiende la guerra de los indios y más la de
los chirigoanaes como se ha de hacer. Son en su casa entre hijos y yernos ocho
o nueve hombres de guerra y tienen más de cien indios chirigoanaes flecheros
traídos del rio de La Plata y habidos de aca tan buenos como los otros y entre
sus yernos es uno García de Mosquera (Relaci6n de la orden que se debe tener
para la conquista de los indios chiriguanos, Anónimo y sin fecha, BN Madrid ms.
3044: 316; Citado por Saignes, 2007, p. 194).
Los dos frentes de poblamiento hispano en El
Villar estaban caracterizados por gentes de origen quechua y guaraní; uno al
occidente como mano de obra agrícola y, en la parte oriental, sociedad guerrera
habituada a la vida nómada. Desde luego la experiencia de Segura, será una en
un millón, pues el trato de los administradores de la corona hispana desde sus
oidores hasta sus alcaldes pedáneos, tenían muchos reclamos desde la mirada de
la sociedad originaria, por los excesivos cobros en tributos en especias, a las
cuales eran sometidos.
En este contexto, se agravaron la crisis
económica por los fenómenos climáticos y la poca producción minera en Potosí y
puntos aledaños, constituyéndose las fuentes de financiamiento del estado
español, las fincas asentadas en el valle de la provincia de los Charcas, de
los cuales era parte el poblado del Villar. El mitanaje y el yanaconaje se
impusieron, creando un descontento generalizado en la sociedad tributaria de
Charcas.
La situación del indígena en Charcas no había
cambiado mucho en el transcurso de la época colonial, y la única vía era
consolidar una forma de gobierno independiente a la lógica chapetona. El cobro
del tributo indígena, la mita minera, sumado a los repartos de mercancías hizo
levantar el ánimo caldeado de los propios mestizos e indígenas, que impusieron
su propia decisión de crear sus republiquetas y adaptar sus guerrillas,
montoneras y agrupaciones cívicas, apoyadas por las masas indígenas, mestizas y
criollas.
Las guerras por la independencia en esta
guerrilla regional, trajo consigo consecuencias y experiencias en esta zona de
influjo colonial hispano, primero la presencia de asientos agrícolas que se
sujetaron a un nuevo ámbito político, administrado por la República de Bolivia,
con la constitución de la Provincia de Tomina, en las reducciones poblacionales
de lo que fuera la guerrilla de Tomina – El Villar.
5. LOS
ESPOSOS PADILLA EN EL SIGLO XIX
En esta guerra denominada por la
“Independencia de los Pueblos Americanos”, donde se dio inicio a la lucha entre
españoles del bando realista y, por el otro, la causa patriota a la que se
coadyuvó a los ejércitos que llegaron del centro y el norte argentino, a
conquistar la libertad de América de manos de la corona hispana. Así lo
registran los estudios del historiador beniano José Luís Roca, quien escribe
sobre esta gesta emancipadora desde el ala charquense:
(…) los cuales fueron suficientes para viabilizar la
entrada de Belgrano al Alto Perú. Esto último fue posible gracias a la
actividad de Padilla quien a su vuelta de Huaqui donde actuó como soldado raso,
había permanecido en Sicasica. Allí tomó contacto con el cacique orureño
Titichoca y con el ex escribano de la Junta de La Paz, Juan Manuel Cáceres y
con ellos coordinaba las tareas revolucionarias. En conocimiento de que Arze
había retomado Cochabamba, Padilla se puso a órdenes de él y quedó a cargo de
las operaciones en el altiplano norte, además de la que ya ejercía en su nativa
Chayanta (Roca, 1988, p. 11).
Indudablemente, esta gesta emancipadora tuvo
sus propios avatares, que se cifraron en miles de pérdidas en vidas humanas. El
caso del soldado Padilla para 1811, participando activamente en la Batalla de
Guaqui, revela la causa patriota que abrazaría con el devenir de los años, para
que este insigne luchador se convierta en un caudillo que llevara en alto lo
intereses de la región charquense. Uno de los episodios en su vida militar, que
será adoptado por don Manuel Ascencio Padilla, quien junto a su esposa se
desplazó en una región estratégica, La Laguna-El Villar-Pomabamba-Tomina, para
emprender la lucha tipo guerrilla.
El Deán Funes desde Buenos Aires escribe el
rol de los esposos Padilla en esta gesta libertaria en esta región de los
Charcas, y fue como sigue:
Mientras el virrey de Lima era así molestado por mar, sus
ejércitos del Perú y Salta experimentaban una serie de desastres casi sin
interrupción. El coronel don Manuel Ascencio Padilla sostuvo con mucha gloria
la bandera de nuestra patria contra el inhumano Tacón. El valor y patriotismo
de ese gefe se había atraído un número considerable de patriotas, a quienes
inspiraba confianza, actividad y valor. Con el fin de oponer algunos obtáculos
a sus triunfos, se ordenó marcharse un cuerpo como de mil hombres hacia la
Laguna. Aquí le esperaba Padilla, que había confiado la defensa de varios
puertos a sus capitanes, y uno de ellos que le parecerá al lector algo raro, al
mando de su esposa, muger muy estraordinaria, doña Juana Azurduy. El enemigo
fue completamente rechazado, después de haber dado un furioso ataque, y esta
muger heroica tuvo la satisfacción de presentar a su marido la bandera enemiga,
tomada con sus propias manos. Padilla no descansó bajo sus laureles, sin dar
tiempo a que enemigo volviese a reunir sus fuerzas, lo persiguió en todas
direcciones, encerrando el resto en la ciudad de Chuquisaca (Funes, 1874, p. 55
– 57).
La Gaceta de Buenos Aires Nro. 68 publicada
en el año de 1817, resume el parte del coronel Manuel Ascencio Padilla en los
hechos sucedidos en la campaña de La Laguna y El Villar, en torno a la
provincia colonial de Tomina, en el mismo documento se refleja las penurias que
pasaron los guerrilleros, refiriéndonos a los esposos Padilla, hasta conquistar
los lauros por parte del Congreso Argentino, fundado en el año de 1816 en la
ciudad de Tucumán.
El dato que tenemos para aseverar tal hecho
parte del proceso emancipatorio, será contextualizado hasta nuestros días, como
un hecho en el plano internacional. En la siguiente publicación de esta Gaceta de Buenos Aires, se observa el
rol que protagonizaron los esposos Padilla en los hechos del año 1816.
Una división que marchaba sobre Santa Cruz de la Sierra,
así como la muerte del comandante Padilla en el Billar, cuya esposa la célebre
amazona doña Juana Azurduy, mujer extraordinaria, chuquisaqueña esperaba dicho
Uriondo en la villa de Tarija, para hacerle el recibimiento que ella merecía
(Gaceta de Buenos Aires, 1875, p. 207).
Una autoridad local de la villa de Tarija les
esperaba a ambos, para reconocerlos y agasajarlos como se hacía costumbre por
entonces, como parte de las fuerzas del comandante Padilla, cosa que no sucedió
por el terrible deceso de este caudillo charquense[17].
En el siguiente registro de pie de página extraído de la Gaceta se tiene la
característica en la que sobresalió doña Juana Azurduy, catalogada como la Guerrillera
de la Independencia Americana:
La esposa del después jeneral don Manuel Ascencio
Padilla, no solo tuvo el mando de una fuerza de 30 fusileros y 200 naturales en
San Julian, a una legua de distancia del cuartel jeneral de las fuerzas
realistas, sino que también salió por el Billar
al encuentro del enemigo, que trataba de cortar la retirada de su
marido, lo rechazó completamente matándole 15 hombres y tomándole la bandera,
que presentó a Padilla con sus propias manos, y fue la misma cuyo diseño
remitió al jeneral Belgrano al supremo organizador del Estado. Esta mujer
heróica fue premiada por el gobierno con el grado y sueldo de teniente coronel
(Gaceta de Buenos Aires, 1875, p. 207).
Esta bandera rescatada por doña Juana
Azurduy, será la que se ocupe don Manuel Belgrano, para constituir la
independencia del país vecino de la Argentina. El hecho histórico se dio
precisamente dos meses antes de la muerte del comandante Padilla, el 9 de julio
del año de 1816, dando pie a la firma de la fundación y constitución del
territorio rioplatense, declarándose como una patria libre, a la actual
República de la Argentina.
(…) agosto 17 1816, Oficio del jeneral Belgrano, jefe del
ejercito del Perú, al director de la nación, remitiendo el diseño de la bandera
tomada en el Cerro de la Plata, al este de Chuquisaca, por la amazona doña Juana
Azurduy, esposa del Comandante don Manuel Ascencio Padilla – parte interesante
que este pasa, desde Tomina, a la acción, a que se refiere al anterior oficio
de Belgrano (Gaceta de Buenos Aires, 1875, p. 191 – 192).
El diseño que se buscará para que sea parte
de los símbolos patrios de la Argentina, serán con los colores de celeste
blanco celeste de forma horizontal, inspirada en la acción de doña Juana, la
misma que es catalogada como una “amazona”, por este periódico bonaerense. Las
acciones bélicas que se registran, están registradas en un ‘parte’ remitido
desde el territorio de la provincia colonial de Tomina, en el que participó
estratégicamente don Manuel Ascencio Padilla, como comandante de esta
guerrilla. “(…) remitidos por el gobernador Güemes, de la ocupación de Salta
por el general La Serna, del triunfo de Tarija, por el teniente coronel La
Madrid, de la ocupación de la Villa de La Laguna y de dos banderas tomadas en
Humahuaca” (Gaceta de Buenos Aires, 1875: 230). Muchos trofeos se reconquistan
en las campañas de Salta, de Tarija y las zonas de La Laguna, que comprende
parte de Chuquisaca centro, todas estas poblaciones ubicadas en torno a la
administración colonial remitida a la ciudad de La Plata.
Para terminar este contexto urbano-rural donde
se desarrollaron las guerrillas en territorio charquense, se tiene el siguiente
Manifiesto del General Rondeau, sobre algunas patrañas que se dieron respecto
al doble rol, en el cual había jugado este militar patriota:
24 de junio de 1818, Manifiesto del jeneral Rondeau
desmintiendo el aserto contenido en el parte del general Tacon, pasado desde La
Laguna, al virrey de Lima, cuando la desgraciada derrota del patriota don
Manuel Ascencio Padilla, en los términos siguientes: ‘Asombra el conocimiento
que me acaba de presentar la correspondencia que se ha tomado a Padilla, entre
los mas notables tengo en mi poder unas instrucciones originales de Rondeau a
un Fernandez, para que procurase mañosamente desarmar y pasar por las armas a
Padilla y Camargo’. El general Rondeau cita en su favor el testimonio del
doctor don Teodoro Sanchez de Bustamante (…) (Gaceta de Buenos Aires, 1875, p.
302 – 303).
El militar realista Tacón, había promovido la
famosa persecución a los montoneros del bando patriota, dirigidos por Manuel
Ascencio Padilla, retirándose a los sectores de las villas de San Juan de Rodas
(La Laguna) y El Villar; luego de la ejecución del guerrillero patriota, cundió
una serie de rumores con la versión realista de que, “se había contratado a
Rondeau para eliminar a cabecillas de los montoneros como Padilla y Camargo”.
(Se afirmaba que, esa correspondencia se encontró en los archivos del
comandante Padilla). Para constatar las afirmaciones en su defensa de este
general, representante de los Ejércitos Unidos del Río de La Plata, convocó a
varios testigos que den fe lo que había argüido en favor de Rondeau.
CONCLUSIONES
La etapa de formación de un poblado de origen
español como El Villar, en una coyuntura que había generado quiebres en la
administración territorial incaica, que consecutivamente iba a ser adoptada por
los peninsulares, fue una medida estratégica para que se impusiera un cierto
orden administrativo de corte colonial en este paraje agrícola. La invasión de
los Chiriguanos a estas tierras indómitas, hizo temer a propios y extraños el
recurrir al coraje que fue forjándose entre los primeros habitantes de este suelo
charquense[18].
El conjunto poblacional al cual se refieren
los documentos, en los cuales se establecieron la sociedad de El Villar, tiene
que ver con su contenido cultural actual. Un factor determinante serán las
constantes incursiones de población europea, la trata y tráfico de mano de obra
esclava, el envío y trasplante de gente remitida al yanaconaje desde otros
sectores de Charcas, como Tarabuco y Ravelo, hizo que se procese una sociedad
mimetizada en el mestizaje cultural pleno.
El protagonismo que tuvieron los esposos
Padilla (dentro un amplio espectro territorial de los Charcas) en torno a la
provincia de Tomina, para lograr la libertad de sus pueblos, harán que este
desconocido paraje colonial, se convierta en un escenario donde se experimentaron
una serie de hechos protagónicos, considerados por la historiografía
internacional, como vitales y reconocibles en el ámbito militar y civil de los
nacientes estados republicanos, considerando a estos guerrilleros, como
radicales defensores de la libertad americana.
FUENTES
Y BIBLIOGRAFÍA
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Tanal, Juvland (1977) Participación Popular en la gesta emancipadora de Bolivia.
S/datos.
(Tesis inédita).
[1]
Historiador boliviano. Correo
electrónico: persima63@gmail.com
[2]
En este mismo sentido
Sarmiento de Gamboa afirmaba “Mientras Guayna Capac estaba ocupado en esta
guerra de los Cayambis, los Chiriguanas, que es una nacion de montaña, desnudos
y que comen carne humana y de ella tienen publica carneceria, se juntaron, y
saliendo de la aspereza de los montes, entraron en la tierra de los Charcas,
que estaba conquistada por los ingas del Piru. Y dieron en la fortaleza de
Cuzcotuyo, adonde el inga tenia grande guarnicion de fronteros contra los
Chiriguanaes. Y como salieron de repente, entraron la fortaleza y mataronlos a
todos y hicieron en los de la tierra gran estrago, robos y muertes” (Sarmiento de Gamboa, [1572] 1965, p.
96).
[3]
La visita se la realizó con
miembros del equipo de investigación de la Carrera de Historia de la USFX,
encargada de la realización de este trabajo histórico para el municipio de El
Villar. Entre ellos estuvieron Edgar Valda Martínez, Guillermo Calvo Ayaviri,
Egr. Silvia Mendez, Egr. Guillermo Nogales, acompañados por el Señor Alcalde
del Municipio Gerardo Llanes.
[4]
El grupo étnico denominado
como los Chichas, provino de las
actuales regiones de los actuales departamentos del sur de Potosí y la serranía
de Tarija. En nuestro entendimiento, fue un grupo guerrero reclutado por los
Incas, para combatir y delegar el resguardo de las fortalezas incaicas, contra
la amenaza de grupos belicosos considerados como los Chiriguanos.
[5]
Herreros Cleret de Langavant, Benita (2016) El Chaco en el siglo XVIII. Fronteras y
gentes en los confines de un Imperio. Santander: Universidad de Cantabria.
(Tesis Doctoral).
[6]
Un estudio etnohistórico
realizado por historiadoras argentinas, sobre los corregimientos de Tomina y Yamparaes
demuestran varios casos de multietnicidad recurrentes en la región de estudio (Presta
y Del Río, 1984).
[7]
“Los rreinos del piru donde
os abeis hallados e por muchos años y tiempos erendo a su magestad ora si mismo
si ffuere necesario tomar exprehender en nombre de su magestad e de esta
conquista la posesión real de todas las dichas tierras rrio y poblaciones e
aviendose descubierto e hallado las dichas rriquezas podáis asi mesmo en nombre
de su magestad fundar e asentar pueblo e pueblos población e poblaciones e
asients de minas…” (AGI Patronato fs. 3).
[8]
Actuados
sobre el reclamo de don Melchor de Rodas Corregidor de Tomina contra don Pedro Peres de Ulloa Corregidor de
Potosí de quien trata de apoderarse de sus servicios en la expedición contra los
Chiriguanos de 25 de marzo de 1590 a 9 de agosto del mismo año.
[9]
Una crónica titulada “Viaje
del mundo, hecho y compuesto por el licenciado Pedro Ordóñez de Ceballos” se
hace mención a un antepasado de Melchor de Rodas, que fue Juan de Rodas famoso
conquistador y poblador del Perú en torno a la penetración del ejército hispano
en la América invadida. (Ordóñez, [1588] 1905: 315).
[10] “Información
de la filiación legítima de Melchor Rodas nieto de Melchor de Rodas y Olmedo
conquistador y poblador de las fronteras de Tomina”.
[11]
Antonio de Mendoza, obtuvo
el título nobiliario como Márquez de Cañete, uno de los primeros virreyes del
Perú en la América colonial.
[12] De Matienzo,
Capítulo IX: De castigo de los indios chiriguanaes y de lo que se debe hager de
los indios de los llanos y poblaciones de manso y chaves.
[13]
“teniendo los días pasados
de un pedazo de tierra que esta a las espaldas de la Villa de La Plata de la
otra parte de una cordillera que esta poblada de vnos yndios que se dizen
chiriguanaes gente belicosa y guerrera e que hazian mucho daño a los naturales
que están junto a la dicha cordillera de las encomiendas de los vezinos de la
villa de Plata y a los que están a la otra parte e que recogían los que podían
para los engordar e comer e matar acorde…” (Levillier, [1560] 1921, p. 349). Esta fue la fama
que se habían ganado los habitantes de tierras bajas, conocidos como
chiriguanos o chiriguanaes, y tenían como idioma materno el guaraní; lo
sobresaliente es que en esta época se encuentra en transición la designación de
la ciudad de La Plata, en vez del rango de “Villa”.
[14]
Los hermanos de sangre Melchor, Santiago, Diego y Juan de Rodas fueron
los que impusieron presencia en la región, que desde 1575 hasta 1582 fundaron
dichos poblados de origen hispano, siendo el primero que fundó El Villar y el
último La Laguna (Barnadas, Et Al.
Tomo II 2002).
[15]
En esta instancia del
gobierno colonial español, se encontraban el presidente de audiencia y los
oidores a cargo de legislar y administrar justicia en territorio charquense.
Fue bastante polémico su forma de administración durante los siglos que
precedieron a la conquista española, encabezada por los reyes católicos.
[16] Carta a su magestad de la Audiencia
de Charcas acerca de la necesidad de levantar tres o cuatro puentes sobre los
ríos Pilcomayo, Cachimayo y Grande, Trata asimismo, de materias de Real
Hacienda (Levillier, [1561 – 1579] 1918: 128).
[17]
A la villa de Tarija arribó
doña Juana, como viuda del comandante, para reunirse con Uriondo y así
continuar con la lucha emancipadora en este confín patrio.
[18]
Cabe aclarar que el
territorio de Los Charkas, (Una etnia
establecida en este suelo) fue primero administrado por los Incas, en la época
de preconquista hispana. En torno a ese territorio se concibió crearse la Real
Audiencia de La Plata de Los Charcas,
con una tuición administrativa plena en territorio que tenía sus límites en las
faldas de la cordillera chiriguana, con funciones y obligaciones tributarias
para el interés económico de la Corona Hispana.
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