Los
Chichas contemporáneos[1]
Germán Mendoza Aruquipa
DOCENTE
– USFX
RESUMEN
Con
la llegada de los incas a la región de los
Chichas, entre los años de 1490 a 1510 aproximadamente, esta región será
fuertemente influenciada por grupos foráneos al ámbito local de este grupo
étnico. Una de las hipótesis que se maneja es, la fuerte influencia uru y aymara que tuvieron antes del arribo de lo quechuas a estas
tierras, ubicadas actualmente el suroeste del departamento de Potosí.
Efectivamente, es desde este enfoque que se pretende fundamentar el presente
artículo, con la presencia física de los Chichas
en la región próxima a la frontera natural que poseen con la Republica
Argentina, así como con los valles de Tarija.
Desde
el arribo de los españoles, esta población originaria tomará diversos matices
de asimilación y aculturación, pues abarca una extensa zona complementada con
poblaciones de origen quechua, que por influencia foránea (quechua-hispana), iniciaron
una diáspora hacia centros mineros y urbes localizadas entre las ciudades de
Tarija, Potosí y Chuquisaca. El objetivo de este trabajo es, observar los
cambios que se generaron, con la llegada de los capitales extranjeros a inicios
y mediados del siglo XX, que se tradujeron con el cambio de producción por
máquinas eléctricas y la nueva tecnología vial, como fueron los ferrocarriles
argentinos y chilenos, que determinaron en cierta medida la readaptación a este
circuito comercial vertiginoso de larga data.
Uno
de los factores que influyó en la forma de legalizar el establecimiento de los
chicheños será la consolidación de la nueva urbe, legalizada oficialmente por
el estado boliviano, a fines del siglo XIX, como fue la ciudad de Tupiza, y su
enclave ecológico tipo valle. Este centro urbano determinará, en su momento, la
lógica de intercambio cultural para asumir una identidad propia ajena de sus
hábitos económicos e impulsará la apertura de nuevas formas de convivencia con
el resto del territorio boliviano.
Palabras Clave:
Comunidades
campesinas; Minería; Producción minero-comercial; Economía rural; Educación indígena.
Presentación
La
carrera de Historia de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca,
unidad académica fundada hace una década, para favorecer las debilidades en los
conocimientos culturales, históricos y turísticos que conservaba el Sur de
Bolivia, como riquísimo legado en material documental y etnográfico, en estas
circunstancias se presenta el siguiente trabajo: Los Chichas contemporáneos,
que adopta un estudio de carácter interpretativo con un sustento de fuentes
documentales de distinta procedencia, para este contexto de miradas desde la
perspectiva Americana.
Introducción
Este
estudio posee una perspectiva de carácter histórico, por tanto, evalúa procesos
de larga data para ubicarlos en el presente contemporáneo. La región de los Chichas sufrió un doble proceso de
poblamiento étnico, uno desde el interés de la expansión quechua y, dos desde
el arribo de los españoles para colonizar y reducir pueblos originarios en la
zona. El presente artículo trata de mostrar una perspectiva regional del pueblo
originario de los Chichas, en una etapa de desarrollo contemporánea, sufrida a
raíz de una dinámica minera y comercial que liga a esta sociedad, a la frontera
sudoeste del territorio boliviano.
Dentro
esta perspectiva, la lógica de poblamiento hispano provocó una doble reposición
de ayllus de origen en la región chicheña, una asentada en torno a urbes
fundadas por los hispanos como Tarija y Tupiza, y la otra reposicionada en la
actividad extractiva como fueron la minería de la plata y la del estaño
respectivamente.
Prueba
de esta imposición tenemos a la reducción de Talina, como “Pueblo de indios”, y
Chocaya como pueblo o reducto de mineros. Indudablemente la lógica de expansión
minera[2] en
base a asientos y luego en campamentos mineros, acantonados en los municipios
de Cotagaita y Tupiza, asentamientos poblacionales producidos en la etapa
republicana, produjeron una suerte de proletarización de las sociedades
establecidas en esta provincia.
En
otras palabras, administrativamente hablando, la provincia colonial de los
Chichas, iba a ejercer un cierto control regional en vísperas de la
administración republicana, con núcleos de control fiscal asentados en Tarija y
Tupiza, que, desde la centralidad de los gobiernos, se asumió la división
administrativa de los territorios de esta provincia, en las cuales se denominó,
Nor y Sud Chichas en el siglo XIX, y Modesto Omiste (1910) para principios del
siglo XX. Consecuentemente, esta manera de asumir control territorial por parte
del estado boliviano, desembocará en la fragmentación territorial del
territorio chicheño al mismo tiempo que de los ayllus de origen de este
maremágnum poblacional de data prehispánico.
Este
artículo traduce múltiples realidades desde la óptica social y antropológica, ligados
a una experiencia histórica que vivió y aún experimenta esta sociedad sureña de
nuestro país, como ejemplo de ello tenemos, a una sociedad comerciante
relacionado a la frontera norte argentino, una sociedad minera que articula su
vivencia cotidiana entre la mieria estatal y privada desde las cooperativas, y
la relación con la lógica espacial ligado a la tenencia de la tierra desde las
subsistentes comunidades campesinas, muchas de ellas de origen chicheña.
Explicación teórica
Desde
la perspectiva antropología Esteban Ticona Alejo afirma las implicancias que se
tiene al abordar una temática desde los pueblos originarios, que de manera
aislada participaron en su proceso de reconfiguración poblacional y territorial
en la América indígena. Partiendo de este análisis, se puede interpretar que la
historia del pueblo Chicheño, está marcado por hitos desde su experiencia
prehispánica y temprano colonial, hasta el arribo de fuerzas económicas de
interés capitalista, que afectaron a su producción y distribución de recursos a
nivel regional, acaecido entorno a las minas establecidas en el sur del
departamento de Potosí (Nor y Sud Chichas)
Esta
sociedad de origen quechua – uru (según estudios etnográficos como el de Ana
María Presta [1995]) indica que estuvieron ubicados entre los límites de Tarija
(actuales provincias de Avilés y Méndez) y Potosí (Nor y Sud Chichas) como en el
Noroeste de la Argentina.
Antecedentes del
estudio
Fragmentos
de estudio de varios escritores que dejaron su crítica a la realidad que pervive
desde la mirada de la sociedad indígena. Dentro la mirada de estudiosos de la
época contemporánea, tenemos los trabajos de Francisco Salazar Tejerina (1965),
quien escribe sobre tradiciones chicheñas en la etapa de transición de
comunidades originarias a sociedades campesinas a mediados del siglo XX. En
otros aspectos, Aramayo (1953) escribe sobre tradiciones ancestrales ligadas a
la realidad urbano-rural, que comprende este reducto, fruto del proceso de
reducciones sufrida por esta población originaria, a principios de la etapa
colonial, como actualmente se versan entre Talina, Calcha, Cotagaita y, desde
otro enfoque productivo al ex ingenio de Tupiza, como eje nuclear poblacional
en el cual giraba su economía regional.
Estado de la cuestión
temática
Para
el año de 1571 una fracción los indios Chichas servían impositivamente en las minas
de Porco y Potosí, y allí pagaban la tasa correspondiente a cada año; en este
mismo año, se encontraba preso el cacique principal de estos Chichas, generando
zozobra e inestabilidad en las comunidades por entonces reducidas en
“repartimientos”, comprendida y estipulada por la Corona Hispana, para
administrarse en pueblos y curatos de indios (ABNB Acuerdos RALPCh 1569 – 1575
Tomo II 205 – 206).
Prosiguiendo
con esta cuestión, para Presta (1996) “(…) los Chicha, que habitaban la cordillera de Escayachi, como su
territorio originario, fueron reducidos por Luis de Fuentes y Vargas en los
pueblos de Santiago de Cotagaita, San Juan de Talina y Nuestra Señora de la
Asunción de Calcha, habiéndose dispersado cierta cantidad para la plaza de
Tarija como “tendarunas” o mitayos de plaza, destinados a obras públicas,
guarnición fronteriza y trabajos en las chacras…” (Presta, 1996: 380).
Entre
los que estudiaron esta región tenemos a historiadoras argentinas y bolivianas,
que de manera particular tocaron temáticas como, la etnicidad, poblamiento
hispano, y el proceso de independencias en América Latina. Para nuestra época
de estudio, tenemos a las argentinas Silvia Palomeque (2013) Raquel Gil Montero
(2014); desde los aportes bolivianos tenemos a Clara López Beltrán (1988)
y Laura Escobari de Querejazu (2014) respectivamente. Evidentemente, los
procesos económico-sociales que presentaron esta región, tienen que ver con la
actividad minera y agrícola, que de manera complementaria, sustentaron la
dinámica comercial proveniente de ultramar, como de ‘tierra adentro’, en una
simbiosis desde los valles hacia la puna chicheña.
Legitimidad del pueblo Chicha
Para
referirnos al territorio chicheño, es importante establecer, como
históricamente poseyó sus tierras los Chicha,
en primer lugar tubo un dominio desde las faldas de Sama hasta los valles de
Tarija y el sur de Potosí. Durante el coloniaje español, se reestructuró esta
región, reduciendo los ayllus Chicha
de Norte a Sur, en tres curatos, Cotagaita, Calcha, Talina y un cuarto
asentamiento de interés español, Tupiza. Ahora, si consideramos la lógica de
administración hispana, los pueblos principales contenían población considerada
como, mano de obra mitaya y servidumbre en las encomiendas, sobre todo ubicados
en estos valles, que poseían una interesante cualidad productiva como el maíz y
el vino.
Hacia
mediados del siglo XVI (1566) existe un documento que refleja las parcialidades
pertenecientes a los Chicha como
pieza clave para garantizar la expansión hispana:
“…y pluguiera a dios parara aquí el daño mas haze
seguido seis veces doblado que an tomado gran auilantes los yndios e an fecho
otros mayores estragos y muertes despañoles confederándose con los Chiriguanaes
y con los omaguacas y apatamas y casauindos y con vna parcialidad de los
Chichas los mejores yndios para minas y para todo lo demás que hay en esta
provincia todos ellos seuian pacíficamente a esta provincia…” (Levillier, T II 1922:
445).
Si
bien hubo una traslación de mano de obra mitaya durante la hegemonía quechua,
en esta época de temprana colonización, una parcialidad fue catalogada para
distribuirse en la actividad minera que complementaba una ruta de transito de
Sur hacia el Norte, como mano de obra disponible. Antes de la llegada del
virrey Toledo esta zona estaba en proceso de reducción de ayllus indígenas,
proceso que se consolidó con el arribo de esta autoridad.
“…como muy buen vasallo de su magestad y despues de
dexar el saluo al capitán Juan Ortiz de Zarate llego con la gente a Suypacha
postrer pueblo de los Chichas los quales hallo alzados y los rreduxo al
servicio de su magestad y a otros…” (Levillier, T II 1922: 446).
En
la complementaria situación de los ayllus Chicha,
en anansaya y urinsaya, concentrándolos en esta etapa en la situación
topográfica de anansaya, como hasta ahora se sitúan en Suipacha, uno de los
reductos al sur de esta provincia. En 1590 son dispuestos como mano de obra
tributaria 300 indignas originarios, destinados a diferentes labores como,
mitayos, trajineros y actividades relacionadas al caravanero de recuas de
camélidos, que transitaban hacia el Sur de Sudamérica.
“(…) los Pocona de la corona de vuestra magestad y
en Talina pueblo de los Chichas donde de tezientos y tantos yndios de uisita no
ay oy ciento y cinquenta y estos tan ocupados y fatigados por estar en el
camino deste rreyno a las gobernaciones de Tucuman, Chile, Paraguay y Brasil…” (Levillier,
T III 1922: 10).
El
primer proceso de desdoblamiento como mano de obra adaptada para labores de
comercio, fue la actividad dedicada al transporte de insumos y materiales para
sustentar la actividad minera en las minas de Potosí. La agricultura que era
parte de su vida cotidiana, desde esta época, es adaptada para regirse bajo
otra nueva cultura, la mercante.
Esta
población originaria sufrió un lento proceso tanto en despoblamiento étnico,
como en el de proletarizar una mano de obra disponible, con sus propias
limitaciones de espacialidad y control de nichos ecológicos de valle. Las
informaciones de cronistas[3] de
la época son prueba evidente, de cómo se estaba configurando esta provincia
colonial, con varios reductos de pueblos de indios, frente a la administración
hispana en América.
Evidentemente,
según las crónicas editas de la pre-conquista hispana tenemos el siguiente dato
que sale a colación, para discutir la legitimidad del pueblo Chicha, que según la expansión ejercida
Topa Inca, se viabilizó la fuerza militar Chicha, para resguardarse de los
ataques Chiriguanos, los pusieron como mitayos de frontera, en la parte sudeste
de sus territorios conquistados:
“Y curó allí sus heridos de su campo y reparó los
escuadrones y mandó a sus dos hijos Topa Ayar Manco y Apo Paucar Usnu que
pasasen adelante conquistando hasta los Chichas y allí pusiesen sus mojones y
se volviesen.” (Sarmiento de Gamboa, 1942: 113).
Es
notorio la situación geográfica y la topografía que presenta esta región, para
observar el avance quechua que impuso un cierto desorden o caos en la
organización nuclear de este pueblo guerrero. Prosiguiendo con la discusión,
Según Parssinen (2003) Cusco Toro como Inca Huasi fueron reductos de la cultura
Inca, establecida durante la época de Topa Inca, el décimo gobernante según la
genealogía de los gobiernos quechuas. (Parssinen, 2003a, b). El estado Inca
tuvo su propia organización política, entonces tuvo que partir de acuerdo a sus
alianzas políticas, que si consideramos a los Chichas (Presta, Del Río, Parssinen, Rowe entre otros) tuvo varias
estrategias para reclutarlos a su propio ejército.
El
cronista Diego de Mendoza, efectúa un balance sobre la visita realizada a
Tarija a inicios del siglo XVII, que fue parte del territorio de los Chichas y
frontera con los Chiriguanos. (Roberto Levillier, Audiencia de Charcas:
correspondencia de presidentes y oidores, Madrid: Imprenta de Juan Pueyo, Tomo I, 1918: 122
– 124). Que estratégicamente, la ubicamos dentro la espacialidad que compone
este pueblo milenario con un vínculo común para habituarse a suelos inhóspitos
en estas condiciones medioambientales, a una puna frígida, unos valles con
microclima templado, y la región limítrofe con el Chaco sudamericano.
La situación de los
mineros antes de los años 40’s
No
hubo subsistencia de comunidades originarias en Sud Chichas (1940) se evidencia
con fuentes documentales de archivos históricos, en las revisitas realizadas a
mediados del siglo XIX, una fuerte presencia de forasteros y mano de obra
minera destinada que de un 30% de población originaria hacia inicios del siglo
XX prácticamente desapareció, producto de un doble fenómeno migratorio; la
adaptación de sociedad indígena para el trajín del comercio colonial dirigida
hacia el Norte argentino y, por otra parte, la utilización de mano de obra
agrícola, en las tareas de adscritas al yanaconaje y el pongueaje en el
interior de las haciendas. Los indicadores afirman que mucha mano de obra
indígena registrada en las revisitas se encuentra “ausente”, en un determinado
tiempo de trabajo anual. Lo que deducimos de estos datos (Ver anexos) es que
mucha de la mano de obra disponible se dedicaba a articular el trabajo minero
en los centros de explotación minero y el resto a la actividad servil y
mercantil que generaba este proceso económico regional, con el boom de la
minería mundial.
Entre
1900 y1950, la sociedad chicheña sufrió una serie de crisis plasmado en su
sociedad aborigen, hecho que marcó un ritmo de crecimiento en cuanto a
poblaciones intermedias (Tupiza y Cotagaita) y la fundación de poblaciones
fronterizas (Villazón) en torno a la movilidad del capital comercial que giraba
en torno a esta región minera. Extendiendo este límite territorial en la
frontera sur oeste de Bolivia, producto del establecimiento poblacional
impuesto por las reducciones pre-toledanas a mediados del siglo XVI, el vínculo
estatal de la Republica con estas comunidades fue fragmentaria, ya que
solamente se establecía el canon tributario a sociedades indígenas, que
poseyeran una cierta cantidad de extensión territorial, fruto de administración
fiscal en torno a tierras aptas para el cultivo, como fueron los valles
chicheños ligados a la puna andina.
Esta
espacialidad se expresaba en coyuntura políticas de Estado, aseverando como se
componía o distribuía, tanto la actividad económica regional como la
comunicacional en torno a sus límites jurisdiccionales y era de la siguiente
manera:
“Por lo que al Sud respecta, esa propuesta
significaba el encierro de Tupiza, Cotagaita, Potosí y otras ricas zonas
mineras de su salida natural a la Argentina y su costoso vasallaje a los
puertos chilenos, la cancelación de la explotación y salida de minerales de
baja ley, matando la pequeña industria y obligando a las empresas mineras al
pago de tarifas subidas que detuviesen la producción, decretando la pérdida de
tiempo, la ruptura o estancamiento de las relaciones con la Republica
Argentina.” (Aramayo, 1953: 93-94).
Esta
propuesta alternaba el regular camino que rigió el estado boliviano en esta
región, que, bajo el amparo de las leyes republicanas, impuso una serie de
medidas tendientes a crear una dependencia tributaria que beneficie al propio
Estado. En la coyuntura económica, indudablemente esta región aportaba
desmedidamente al erario fiscal, con minerales exportados por puertos chilenos
y con una fuerte presencia de ferrocarriles norte-argentinos, que a la hora de
balancear el estatus migratorio de esta sociedad indígena u originaria, la
encontraba en carácter dependiente, de un estado ineficiente para garantizar
sus metas a largo plazo.
La
comunidad de Talina se encuentra a una proximidad de treinta km. de distancia
de la ciudad de Tupiza, la misma aún posee rasgos culturales comunes a la
antigua cultura Chicha, la misma se
expresa en la siembra y cosecha de sus productos de valle, limitados a su
ecosistema provisto por el Río San Juan; Esta sociedad, tuvo un proceso
migratorio por siglos, primero relacionado a la minería de la plata, y en el
sglo XIX al del estaño. Pero también adoptó la actividad comercial transhumante
regida por recuas de mulas y camélidos rearticulados entre el Norte argentino y
el occidente boliviano.
En
una entrevista realizada en la época de estudio por periodistas del periódico
la Razón, se extrajo la siguiente experiencia, sobre la vida cotidiana de lo
mineros en su faena diaria:
“Al
extremo de las galerías encontramos un perforista ocupado en su tarea. ¿Cómo te
llamas? Anastasio Sardinas ¿Cuántos años tienes? Veintiocho ¿Hace mucho que
trabajas en esta mina? Nueve años. ¿Cuánto ganas ahora? Ciento cuarenta y ocho
diarios.
Hemos
dado el dialogo fiel que se produjo en quechua. El ingeniero Mckinney nos
explica que se trata de uno de los mejores trabajadores, perforista que trabaja
a contrata y que efectivamente gana (lo constatamos más tarde con las planillas)
148.50 bolivianos por día, 4.500 bolivianos mensuales…y trabaja en la mina
Animas de la Compañía Aramayo…” (La Razón, 1943: 21).
La
estratificación social que manifiesta el documento, de acuerdo al salario que
se remite a cada trabajador minero, se considera de un carácter privativo sobre
las necesidades de cada uno de los jornaleros, pues se sabe que, cada función
social en el entorno laboral de los mineros tuvo distinto trato salarial,
subempleando a trabajadores a destajo, y en otros casos a tiempo completo por
entrega del producto. En otros términos, una forma de discriminar de acuerdo a
el salario obtenido, por parte de trabajadores en interior mina, que,
estrictamente cumplían distintas labores para la extracción del mineral, unos
con la bajada del mineral, otros con la perforación de vetas y otros con el
acarreo del mineral, hasta los centros de ingenio minero.
La
actividad minera, ligada a la actividad agrícola anual, dentro las comunidades
rurales de esta provincia son variadas, pues si concertamos una dinámica actual
(contemporánea) para referirnos a esta función social y productiva de estos
habitantes dedicados al rubro minero y agropecuario, se ligan a microclimas y
ecosistemas recurrentes en el tiempo, unos cohabitando la puna, y otros
enclavados en los valles interandinos. Fuera de un discurso retórico que merece
otro análisis en este proceso, la función económica de estos pobladores estuvo
(y aún se encuentra en la actualidad) íntimamente ligado a las tradiciones
asumidas ancestralmente, como por ejemplo, con el ritual del Waki, o la Ch’alla
a inicio de edificar sus casas.
Desde
luego, dentro los datos estadísticos que se tienen de fines del siglo XIX y
principios del XX, la población ausente registrada en los padrones, se debía a
dos factores: una, por la emigración a centros productivos agrícolas en el
Norte argentino como braceros y dos, a la rutina de la explotación de minas en
este sector, que actualmente comprende el municipio de Atocha, (Como ex
intendencia de la Municipalidad de Tupiza) considerada tradicionalmente como
productora de minerales, de plata durante la colonia y el estaño desde fines
del siglo XIX. Para establecer una relación del campo de estudio y la realidad
rural de esta región minera y agrícola, tenemos las siguientes informaciones
desde la visión contemporánea:
La
situación rural del Sud de Potosí en la época pre revolucionaria en Bolivia fue:
“Los
moradores de Curusani han elevado una petición. Algunos años han trascurrido
desde un ofrecimiento que se hiciera en forma oficial a los indígenas de
Curusani del Cantón Rio Blanco de la Provincia Nor Chichas para crear una
escuela rural tan necesaria como indispensable para la alfabetización de esta
clase. Mas como no se satisfizo el anhelo de estos comunarios, han enviado una
comisión hasta esta ciudad para presentar un memorial pidiendo a las
autoridades educacionales que se funde una escuela rural, solicitud que
entendemos se la atenderá con la preferencia que merece dada la necesidad que
hay de instruir sobre todo, a la clase indigenal.” (La Noche, jueves, 4 de junio de 1942: S/p).
En
el contexto al cual nos referimos, la cultura acumulada por siglos, se fue
reconfigurando de acuerdo a las necesidades que exigía el entorno comercial y
minero, adoptando nuevos usos y costumbres de acuerdo a su percepción captada a
simple vista, la nota que hacen cursar ante instancias, que corresponde al
Ministerio de Educación, hace o efectiviza las afirmaciones que se tiene sobre
la forma de adaptarse a las circunstancias económicas que conllevaba, educarse
en un medio rural sur-potosino.
En
otra nota que tenemos a mano, reportado por los periodistas del vespertino “La
Noche”, este medio asume en esa época, la llegada de un numeroso contingente de
obreros bolivianos procedentes de Chile, y la lógica de asimilar tal cantidad
de población fue la de redistribuir esta mano de obra hacia las construcciones
del ferrocarril del Norte de Bolivia, entre los tramos Curumba – Santa Cruz,
que como sabemos posteriormente fue culminado para su servicio internacional.
“Ya
en una crónica anterior anunciamos que actualmente en Bolivia hay profunda
escases de brazos para la construcción de obras públicas importantes, para la
apertura de nuevos caminos, para el cultivo de los campos y el laboreo de las
minas. A esta falta de obreros se suma el acuerdo celebrado con el Brasil por
el cual el gobierno de Bolivia se compromete colocar en la línea férrea en
construcción de Corumbá a Santa Cruz un cincuenta por ciento de los obreros que
realizan esa obra, debiendo corresponder el otro cincuenta por ciento restante
el gobierno del Brasil.” (La Noche,
La Paz 7 de abril 1942 S/p).
El
ciclo de producción de minerales ligados a la oferta y demanda de mano de obra
minera y del oficio de albañilería, hizo que se considere esta actividad
redistributiva en términos económicos. Por el auge del mineral susceptible de
ser considerado como materia prima de exportación, -la mirada romántica de la
época- hace ver que se trata de una política internacional, que genere un
inusitado movimiento poblacional entorno a la minería chicheña, respaldando
esta afirmación el fenómeno migratorio que se produce de acuerdo a las
revisitas consultadas, por falta de fuentes laborales en esferas del Estado
boliviano.
“Donde
se nota una disminución es precisamente en las minas. Para solucionar este
inconveniente sería muy conveniente la repatriación de muchos obreros bolivianos
existentes actualmente en el Norte Argentino y en Chile”.[4]
Conclusiones
Una
comparación para observar el desarrollo poblacional de los Chichas, se
apreciará con la división territorial de esta provincia colonial, que para
mediados del siglo XX, se dividirán en tres provincias administrativamente
hablando, Nor y Sud Chichas y la sureña denominada Modesto Omiste.
1.
Un suelo habitado para cultivos de corte doméstico y (en Calcha y Cotagaita,
así como en Tipiza y Talina)
2.
Una región plagada de centros de producción minera. La diferencia es que en la
colonia se establecían asientos mineros, en esta época de estudio se
improvisaron campamentos mineros para el tratamiento del mineral en ingenios y
centros de abasto en herramientas y alimentos.
Identidades
Acción
en labores económicas
Organización
regional como un ente autónomo a nivel económico-comercial.
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LA
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presidentes y oidores, Tomos I, II, III, Madrid: Imp. de Juan Pueyo.
LEVILLIER,
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Audiencia de Charcas: Correspondencia
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Emece Editores.
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Plata, Tucumán y Cuyo, Buenos Aires: IIHD.
HEMEROTECA
Periódico
vespertino: “La Noche”, La Paz, enero – diciembre, de 1942:
-
Anónimo
1942 “llegara un
contingente de obreros bolivianos repatriados de Chile” La Noche, La Paz [7 de abril] Pág. ilegible).
-
La
Noche
1942
“Piden una escuela que hace tiempo debió ser
creada” La Noche, La Paz (4 de junio)
S/p.
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ANEXOS
Padrón
de Sud Chichas (1909)
N°
|
CANTON/Vice-cantón
|
Número
de Fincas
|
Renta
promedio
|
1
|
Tupiza
|
393
|
|
2
|
Palquiza
|
38
|
|
3
|
Talina
|
140
|
|
4
|
Moraya
|
118
|
|
5
|
Livi
Livi
|
163
|
|
6
|
Suipacha
|
119
|
|
7
|
Esmoraca
|
73
|
|
8
|
Estarca
|
56
|
|
9
|
Nazareno
|
57
|
|
10
|
Sococha
|
27
|
|
11
|
Mojo
|
10
|
|
FUENTE: ABNB TNC Catastro N° 14 Potosí
1909 fs. 85
Padrón
de Sud Chichas 1909
N°
|
CANTON/Vice-cantón
|
||
Libi
Libi
|
|||
Suipacha
|
|||
Esmoraca
|
|||
Estarca
|
|||
Sococha
|
|||
Mojo
|
|||
FUENTE: ABNB TNC Catastro N° 12 Potosí
1909 fs. 237
Revisita
del Cantón Moraya
N°
|
Vice cantón
Sococha
|
N° Prop.
|
N° de
Contribuyente
|
Obs
|
1
|
Pueblo
de Sococha
|
103
|
98
|
|
2
|
Hornos
1° y 2°
|
106
|
104
|
|
3
|
Culebrilla
|
63
|
62
|
|
4
|
Tiñería
|
59
|
58
|
|
5
|
Chosconti
|
06
|
104
|
|
6
|
Mauka
Sococha
|
02
|
101
|
|
7
|
Puma
Huaico
|
91
|
90
|
|
8
|
Chañar
|
81
|
79
|
|
9
|
Huanaco
uno
|
94
|
91
|
|
10
|
Higueras
|
71
|
70
|
|
11
|
Río
grande
|
63
|
62
|
|
Totales
|
739
|
919
|
Fuente: ABNB TNC Rv 284 1901 fs. 224
Revisita
del Cantón Moraya
N°
|
Vice cantón
Nazareno
|
N° Prop.
|
N° de
Contribuyente
|
Obs
|
1
|
Mana
|
109
|
106
|
|
2
|
Orensaya
|
119
|
117
|
|
Totales
|
228
|
223
|
Fuente: ABNB TNC Rv 284 1901 fs. 224
Matricula
de tierras consolidadas de la Provincia Sud Chichas
Cantón
Talina 1901
N°
|
Cantón
|
Aillos
|
N°
Prop. |
N° de
Contribuyentes |
1
|
TALINA
|
Yurcuma
|
204
|
201
|
2
|
Sinsima
|
153
|
150
|
|
3
|
Yoscaba Menor
|
218
|
215
|
|
4
|
Casira
|
138
|
135
|
|
5
|
Yoscaba Mayor
|
247
|
243
|
|
6
|
Casildani
|
33
|
30
|
|
7
|
Maria Quirisa
|
186
|
183
|
|
8
|
Maria Menor
|
53
|
50
|
|
Aillos
|
1232
|
1207
|
||
1
|
CERCADO DE TUPIZA
|
Chacopampa Mayor
|
151
|
147
|
2
|
Chacopampa
|
126
|
123
|
|
3
|
Chacopampa Menor
|
167
|
162
|
|
Aillos
|
444
|
432
|
||
1
|
PORTUGALETE
|
Chocaya
|
89
|
87
|
2
|
Atocha
|
89
|
87
|
|
3
|
Chorolque
|
74
|
72
|
|
4
|
San Vicente
|
9
|
8
|
|
Aillos
|
261
|
254
|
||
TOTALES
|
1937
|
1461
|
Fuente:
ABNB TNC Rv 284 1901 fs. 224
Cantón
Talina
N°
|
Aillos
|
Ori. con
Tierras
|
N° de
Contribuyente
|
Obs
|
1
|
Yoscaba
menor
|
X
|
2
|
No
existe
|
2
|
Sincina
|
X
|
1
|
No
aparece
|
3
|
Mana
menor
|
X
|
1
|
No
aparece
|
4
|
Escaya
|
X
|
1
|
No
aparece
|
Totales
|
4
|
5
|
Fuente: ABNB TNC Rv 279 1867 – 69 Fs. 4v
y 5r
Cantón
Cotagaita
N°
|
Aillos
|
Ori. con
Tierras
|
N° de
Contribuyente
|
Obs
|
1
|
Tulla
|
X
|
1
|
No
existe
|
2
|
Mangasaya
|
X
|
1
|
No
aparece
|
3
|
Panari
|
X
|
1
|
No
existe
|
4
|
Rio
Blanco
|
-
|
3
|
No
existe (Forasteros)
|
5
|
Calcha: Aillo Ara
|
X
|
1
|
No
aparece
|
6
|
Chontola
|
X
|
1
|
No
existe
|
Totales
|
5
|
8
|
Fuente: ABNB TNC Rv 279 1867 – 69 Fs. 5r
y vuelto
Propiedad
de la Tierra Nor y Sud Chichas 1864 – 69
N°
|
Cantones
|
Contribución
Semestral
|
Por Año
|
Nro de Aillos
|
Nor Chichas
|
||||
1
|
Toropalca
|
2938
|
5876
|
7
|
2
|
Vitichi
|
526
|
1052
|
8
|
3
|
Calcha
|
2724
|
5448
|
8
|
4
|
Vichacla
|
154
|
309
|
Es hacienda
|
5
|
Cotagaita
|
3599
|
7199
|
9
|
TOTAL
|
9943
|
19886
|
33
|
|
Sud Chichas
|
||||
1
|
Tupiza
|
1905
|
2810
|
2
|
2
|
Moraya y
Vicecantón Sococha
|
2854
|
5668
|
10
|
3
|
Talina
|
2673
|
5346
|
9
|
4
|
Esmoraca
|
273
|
546
|
Estancia
|
5
|
Portugalete
|
1452
|
2905
|
1 (8 Asientos
mineros)
|
6
|
Livilivi
|
3
|
7
|
Hacienda
|
TOTAL
|
9141
|
18282
|
22
|
|
Fuente:
ABNB TNC Rv N° 279 1864 - 69
GLOSARIO
Estancias.
Sitios de abastecimiento esporádico que por su ubicación topográfica eran
distantes a los centros de administración de gobierno.
Hacienda.
Para el caso de los Chicha, las haciendas eran las que se encontraban ubicadas
en pie de monte y valles, con un eminente carácter productivo, muchas de estas
en el agro y algunas en la pecuaria.
Aillo
o Ayllu. Unidad familiar con origen
consanguíneo común, que posee una propia organización político-religiosa y se
establece en un determinado territorio, considerado como “tierras de origen”.
Vicecantón. Al igual que los cantones, tuvo un carácter
administrativo, aglomerando poblaciones en torno a aldeas o postas, con la
particularidad de que estaban incorporadas a la administración regional de un
cantón, que es parte de una provincia.
[1]
En este estudio se plantean
dos miradas de la realidad rural en Bolivia, una, marcada por el aporte teórico
de Esteban Ticona Alejo intelectual de origen aymara, quien plantea una
discontinuidad de las sociedades originarias fruto de la colonización hispana
sufrida siglos atrás. La propuesta va en torno a la búsqueda de un rumbo que
atañe a la filosofía ancestral no contaminada por cánones preestablecidos como,
la religión y la cultura europea. Propone una autogestión en torno a la
filosofía cosmogónica ligada al pensamiento ancestral difuso en el tiempo
presente. La otra plantea, en este trabajo multidisciplinario, la búsqueda de
una identidad común que marque el destino del pueblo originario Chicha, como cultura sui generis dentro del conglomerado
poblacional de Bolivia, que se encamine a una mirada horizontal viable a la
realidad que plantea la historia actual. Paradójicamente, la región de los Chichas fue afectado por la incursión de
los Ferrocarriles, primero a fines del siglo XIX, con la ruta del Antofagasta –
Uyuni, que posteriormente conectó a Oruro y La Paz; para el año 1925, se
terminó de construir la otra ruta hacia el Norte Argentino, con el denominado
Ferrocarril Atocha – Villazón, con conexión a Uyuni y Oruro. Los dos destinos
administrados temporalmente por la Bolivian Railway Co.
[2]
La Asociación de Industriales Mineros de
Bolivia.
Fundada en 1925, fue la primera patronal de gran envergadura en la historia
republicana,…con Resolución Suprema de 5-I-1925 el Presidente Saavedra autorizó
su creación que en principio aglutinó a 47 empresas grandes y medianas,…las más
importantes eran Patino Mines and
Enterprises, Co (Inc) la Caracoles
Tin Co. of Bolivia, la Compañía
Minera y Agrícola Oploca de Bolivia, la Empresa
de Estaño de Araca, la Compañía de
Mines de Bolivia, la Hochischild y
Cia. y la International Mining
Company…” (Barnadas, T. I, 2002: 209). La lógica impartida por este tipo de
emporios mineros, afectaron de manera significativa a esta región sur-andina de
Bolivia, considerando la invserción de capitales para sacar el mayor rédito
posible a esos articuladores comerciales, que se generaban en torno a la
Minería del Estaño principalmente.
[3] “El
Emperador de todos es el inacabable de la Villa Imperial de Potosí, de quien
diremos en su lugar, y bastaran para enriquecer Asias y Europas los Cerros del
distrito de Chuquisaca, en Oruro, en los Chichas, en los Lipez y en San
Vicente, a sobrar indios,…” (Calancha, 1939: 115 – 116).
[4]
“Por
lo que respecta a los bolivianos que se encuentran en Chile la Cancillería a
raíz de la petición hecha por el Ministro de Defensa ha instruido al Cónsul de
Bolivia en Antofagasta para que coopere con la Agencia Hochschild establecida
en ese puerto, en la repatriación de esos obreros bolivianos procedentes de
Chuquicamata y Antofagasta los que deben volver al país para ser utilizados en
la incrementación de las fuentes de producción minera” La Noche, Lunes, 7 de abril de 1942 S/p.
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